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Mostrando entradas de diciembre, 2025

Bienaventuranzas y lamentaciones

Meditación sobre Lc 6,12-26 Los evangelios nos hablan con frecuencia de la vida de oración de Jesús. En esta página, Lucas nos dice: En aquellos días salió al monte a orar y pasó toda la noche en oración a Dios. Qué expresión tan poderosa. Jesús, a solas en el monte, envuelto en la oscuridad y el silencio, pasa toda la noche en oración a Dios. Con esa oración comenzará una etapa decisiva de la Redención, una etapa que va a comenzar con la elección de los Apóstoles. La luz del nuevo día iluminará ya un nuevo mundo: Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos y de entre ellos eligió a doce, a los que denominó apóstoles: Simón, a quien también llamó Pedro, y su hermano Andrés, Santiago, Juan, a Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago de Alfeo, Simón, llamado Zelotes, Judas de Santiago y a Judas Iscariote, que fue el traidor. Los Doce son elegidos de entre los discípulos y, enseguida, reciben el apelativo de «apóstoles». Hay clara distinción entre los discípulos en general y el grupo d...

Le siguió una gran muchedumbre

Meditación sobre Mc 3,7-12 Otra vez va Jesús con sus discípulos hacia el mar, ese humilde lago de Genesaret que fue testigo de tantas cosas grandes y por el que Jesús debió tener un afecto especial. Ese mar, cooperador de tantas obras de Jesús, fue más de una vez la cátedra desde la que Jesús nos ha dirigido su enseñanza. Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le  prepararan  una pequeña barca para que no le aplastaran pues, habiendo curado a muchos, cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarlo. La muchedumbre acude a Jesús al oír lo que hacía. ¿Y qué es lo que hacía Jesús? Pues, realmente, lo que hace Jesús con sus palabras y sus obras, lo que hará con su Pasión y Resurrección, es revelarn...

Yo soy el Pan vivo

Meditación sobre Jn 6,48-59 Estamos en la sinagoga de Cafarnaún. Jesús nos está revelando el misterio de la Eucaristía; sus palabras son ahora de un realismo tan fuerte que excluyen  cualquier interpretación en sentido figurado: “Yo soy el Pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron;  éste  es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el Pan vivo bajado del cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre; y el pan que  Yo le  voy a dar es mi carne, por la vida del mundo”. Qué palabras tan concisas y poderosas. Con ligeras variaciones nos dice que Él es el Pan de vida, el Pan vivo bajado del cielo; el que coma de ese pan, que es su carne, vivirá para siempre.    Jesús se centra en la finalidad del obrar de la Santísima Trinidad, que es darnos la vida, la vida plena, la vida eterna. Es la vida que Jesús nos va a dar en la Eucaristía, porque Él es el pan que baja del cielo para que quien lo coma...

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos

Meditación sobre Jn 14,15-26 Estamos en el Cenáculo. Jesús ha invitado a sus discípulos a creer en Él; ahora les va a invitar a que le amen. La página es preciosa. “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y Yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de la verdad; que el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce, pero vosotros le conocéis porque permanece a vuestro lado y está en vosotros”. Jesús invita; no fuerza ni manipula. Jesús invita. Siempre el respeto de Dios por nuestra libertad. Si le amamos, nos dice, guardaremos sus mandamientos. No se trata de emociones y cosas parecidas; el único modo de tener conciencia y manifestar que amamos a Jesús es escuchar sus palabras, meditarlas en la oración y vivirlas. Las palabras de Jesús son portadoras del amor que nos tiene, y guardarlas es el modo de permanecer en su amor.    Si amamos a Jesús, el Hijo nos introduce en su oración y rogará  al Padre para ...

La blasfemia contra el Espíritu Santo

Meditación sobre Mc 3,22-30 Justo después de la elección de los Doce, Jesús vuelve con sus discípulos a Cafarnaúm. L a muchedumbre que se aglomera no le deja tiempo ni para comer. Sus parientes fueron a hacerse cargo de Él pensando que estaba fuera de sí. Pero lo verdaderamente triste es el comportamiento de los escribas de Jerusalén: Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: “Tiene a Beelzebul, y en virtud del príncipe de los demonios expulsa los demonios”. Estos escribas no pueden ser más innobles; en lugar de alegrarse porque algunos hombres hayan sido liberados de la posesión diabólica y de reconocer en esas expulsiones el poder de Dios, como no pueden negar los hechos recurren a la calumnia. Reducen la expulsión de los demonios, esa manifiesta obra de Dios, a luchas de poder en el mundo de los espíritus inmundos; y Jesús queda reducido a un esbirro más al servicio de Beelzebul . Realmente, que razón tenía el anciano Simeón cuando, el día de la Presentación de Jesú...

Institución de los Doce

Meditación sobre Mc 3,13-21 Los tesoros muertos del Antiguo Testamento, los títulos que aparecen en las Escrituras de Israel y que habían envejecido incumplidos, todo vuelve tener una nueva vida con Jesús de Nazaret. Todo encuentra en Jesucristo su cumplimiento, su verdadero sentido y una absoluta novedad. Las riquezas del pueblo de Dios que seguían activas adquieren nueva vida: el Mesías, el Espíritu, el Templo de Jerusalén, la Sinagoga, los Salmos, los Profetas, las grandes fiestas religiosas y tantas otras cosas.    Cristo Jesús tomó las Escrituras de Israel entre sus manos y las llenó de sí mismo: con sus palabras y sus milagros; con los misterios de su Encarnación, de su Pasión y de su Glorificación; y de tantos otros modos. Y eligió a los Doce Apóstoles para llevar su esta obra al mundo entero: Subió al monte y llamó a los que Él quiso; y vinieron donde Él. Instituyó Doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Institu...

Yo soy el Pan de vida

Meditación sobre Jn 6,35-47 Estamos en la sinagoga de Cafarnaúm. Jesús nos va introduciendo en el misterio de la Eucaristía. Esta etapa de su revelación va a ser importante. Ya nos ha dicho que es su Padre el que nos da el verdadero pan del cielo, el pan de Dios que ha bajado del cielo y da la vida al mundo.  Los que le escuchan le piden que les dé siempre ese pan. El Señor se va a centrar en este misterio de amor y de fe: Les dijo Jesús: “Yo soy el Pan de vida; el que venga a mí no tendrá hambre, y el que crea en mí no  tendrá nunca  sed. Pero os lo he dicho: me habéis visto y no creéis”. Poderosa revelación. El hambre y la sed que Dios ha puesto en el corazón del hombre: de eternidad, de vida plena, de ser liberado del pecado, reconocido, valorado, querido, y tantas otras cosas grandes y santas, solo Jesús puede saciarlos. Diciendo que es el pan de vida, Jesús afirma ser la salvación que todo hombre, sea consciente o no, va buscando. Por eso la importancia de creer en É...

La obra de Dios

Meditación sobre Jn 6,22-35 Con cinco panes de cebada y dos peces, que reparte después de rezar la acción de gracias, Jesús ha alimentado a una enorme muchedumbre. Es el signo del pan, el signo de que con Jesús ha venido al mundo la vida que se abre a la eternidad, el signo de la Eucaristía. El evangelista nos dice lo que sucedió al día siguiente: Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del mar, vio que allí no había más que una barca y que Jesús no había montado en la barca con sus discípulos, sino que los discípulos se habían marchado solos. Pero llegaron barcas de Tiberíades cerca del lugar donde habían comido pan. Cuando la gente vio que Jesús no estaba allí, ni tampoco sus discípulos, subieron a las barcas y fueron a Cafarnaúm, en busca de Jesús.   Al encontrarlo a la orilla del mar, le dijeron: “Maestro, ¿cuándo has llegado aquí?” Como siempre Jesús va a lo esencial: Jesús les respondió: “En verdad, en verdad os digo: vosotros me buscáis, no porque habéis...

Tanto amó Dios al mundo

 Meditación sobre Jn 3,14-21 Después de la profunda revelación que nos ha dejado en su encuentro con Nicodemo acerca de la entrada en el Reino de Dios, Jesús nos sigue iluminando con unas palabras que solo Él puede pronunciar: “Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga la vida eterna”. El acontecimiento de la serpiente al que se refiere Jesús está relatado en Nm 21, 4-9. Con la referencia a ese acontecimiento, el Hijo del hombre deja claro que será levantado en la Cruz para que todo el que eleve hacia Él la mirada iluminada por la fe tenga vida eterna. Creer en Jesús nos da el poder de reconocer en el Crucificado al Hijo Unigénito de Dios; abre nuestro ser a la vida que Jesús recibe del Padre y ha venido a traernos; nos da el poder de llegar a ser hijos de Dios en Él. ¿La razón de todo? Nos lo va a decir a continuación: el Amor que su Padre Dios nos tiene. ¿La clave? Ya nos lo ha dicho y ...