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Mostrando las entradas etiquetadas como Evangelio según San Mateo

José, el esposo de María

Meditación sobre Mt 1,18-25 Mateo abre su Evangelio diciendo:  Libro de la generación de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham  y, después de una larga genealogía, concluye:  y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la que nació Jesús, llamado Cristo . Tras una breve referencia al total de las generaciones, el evangelista prosigue: La generación de Jesucristo fue de esta manera: Su madre, María, estaba desposada con José y antes de empezar a estar juntos ellos se  encontró  encinta por obra del Espíritu Santo. Su marido José, como era justo y no quería ponerla en evidencia, resolvió repudiarla en secreto.    Así lo tenía planeado, cuando el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: “José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás por nombre Jesús, porque Él salvará a su pueblo de sus pecados”. Todo sucede entre los dos esposos y el ...

Misericordia quiero, que no sacrificio.

 Meditación sobre Mt 9,9-13 Estamos en Cafarnaúm. Jesús acaba de curar un paralítico: primero del alma:  “¡Ánimo!, hijo, tus pecados te son perdonados” ; luego del cuerpo:  “Levántate, toma tu camilla y vete a tu casa” . El relato concluye:  Y al ver esto, la gente temió y glorificó a Dios, que había dado tal poder a los hombres . San Mateo continúa: Pasando Jesús de allí vio a un hombre llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le  dice : “Sígueme”. Él se levantó y le siguió. La sobriedad del evangelista pone de relieve que estamos en la hora escatológica. Con Cristo llega el Reino de Dios y cada una de sus palabras resuena en el horizonte del Juicio, es portadora de Redención. Por eso el poder de la palabra de Jesús. Al pasar le dice a Mateo:  “Sígueme” . Y este hombre descubre que seguir a Jesús es lo único que puede llenar de sentido su vida y abrirla a la eternidad. No hay rollos de introspección psicológica, ni milongas sentimentales:...

Las Bienaventuranzas

 Meditación sobre Mt 5,1-12 En el Cenáculo, muy cerca ya de encaminarse al encuentro con la Cruz, respondiendo a una pregunta de Tomás, Jesús nos revela: “Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Con este horizonte nos disponemos a escuchar al Señor. San Mateo nos ha dicho que Jesús recorría toda la Galilea enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia del pueblo. Y nos ha dicho también que le seguían grandes multitudes de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y del otro lado del Jordán. El evangelista continúa: Viendo la muchedumbre, subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron. En este admirable marco va a resonar la palabra de Jesús: Tomando la palabra, les enseñaba diciendo: “Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. Jesús no hace sociología; Jesús habla en el horizonte de la vida eterna. Con esta bienaventuranza nos dice que es Dios el que d...

Pero Yo os digo

Meditación sobre Mt 5,43-48 San Mateo ha situado en el corazón del Discurso de la Montaña unas preciosas palabras de Jesús. Son palabras que contienen una revelación muy poderosa: “ Habéis oído que se dijo:  Amarás a tu prójimo  y odiarás a tu enemigo. Pero Yo os digo: amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos”. “ Pero Yo os digo” . En estas palabras de Jesús está la clave de todo: ¿Quién es el Yo que nos habla? La fe cristiana nos dice: es Dios, Dios Hijo. Esa es la clave del cristianismo. Si acoges este misterio en la fe, entonces lo que Jesús te dice es lo único importante en tu vida; como es lo único importante en la historia de la humanidad. El cielo y la tierra pasarán; las palabras de Jesús no pasarán. La razón última de todo en la Iglesia es facilitarnos escuchar cada vez más profundamente lo que Jesús nos dice.    La r...

Yo te alabo, Padre

Meditación sobre Mt 11,25-30 Cuando llevaba ya tiempo anunciando el Reino de Dios, Jesús dirigió unas palabras que suenan muy duras a las ciudades donde había predicado con más frecuencia: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún  subsistiría  el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti.   No es una condena. El Hijo de Dios ha venido al mundo a salvar, no a condenar. Es una advertencia fuerte de lo que les espera a estas ciudades tan privilegiadas si no se convierten. ¿Cuál fue la reacción de estas ciud...

El encuentro con Satanás

Meditación sobre Mt 4,1-11          San Mateo termina el relato del bautismo de Jesús en el Jordán diciendo: Bautizado Jesús, salió luego del agua. Y en esto se abrieron los cielos y vio al Espíritu de Dios que bajaba en forma de paloma y venía sobre Él. Y una voz que salía de los cielos decía: “Éste es mi Hijo amado, en quien me complazco”. La poderosa revelación de quién es Jesús que contiene esta página va a quedar subrayada por el encuentro del Señor con Satanás: Entonces Jesús fue llevado por el Espíritu al desierto para ser tentado por el diablo. Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre. Y acercándose el tentador, le dijo: “Si eres hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes”. Mas Él respondió: “Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios»”. La voz que viene de los cielos dice:  “Éste es mi Hijo amado” . Me parece que hay que poner la palabra H...

Dignos de Cristo

Meditación sobre Mt 10,32-42 Mateo abre el capítulo diciéndonos que Jesús, después de llamar  a sus doce discípulos, les dio potestad para expulsar a los espíritus impuros y para curar todas las enfermedades y dolencias; luego los envió en misión apostólica.    Las instrucciones que les dio llenan todo el capítulo. Lo primero que les dice es que no vayan a tierra de gentiles ni entren en ciudad de samaritanos; que se dirijan primero a las ovejas perdidas de la casa de Israel; y que les prediquen que el Reino de los Cielos está al llegar. Nos centramos en las últimas instrucciones que Jesús les da: “A todo el que me confiese delante de los hombres, también Yo le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero al que me niegue delante de los hombres, también Yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos”. Jesús nos toma en serio. Y se comportará con nosotros como nosotros nos comportemos  con Él. Si le confesamos, nos confesará; si le neg...

¡Señor, señor, ábrenos!

Meditación sobre Mt 25,1-13 La  parábola que vamos a escuchar deja en el corazón un regusto de tristeza. Pero no hay que olvidar que es una parábola y lo importante es el mensaje, la punta de la parábola que busca clavarse en nuestro corazón: la invitación a velar porque no sabemos el día ni la hora. Todo lo demás está al servicio de esta invitación. Lo que significan los términos necias y prudentes hay que entenderlo, en primer lugar, de la propia parábola y, luego del conjunto de la revelación que nos ha dejado Jesucristo. Esta revelación es el horizonte hermenéutico de todo lo que Jesús nos dice.  El comienzo de la parábola hay que leerlo así: «Sucede con el Reino de los Cielos lo que sucede con diez vírgenes que...». Entonces el Reino de los Cielos será semejante a diez vírgenes que, con sus lámparas en la mano, salieron al encuentro del esposo.  Cinco  de ellas eran necias, y cinco prudentes. Las necias, en efecto, al tomar sus lámparas no se proveyeron de aceit...