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Mostrando entradas de enero, 2026

La vida nueva en Cristo

Meditación sobre Ef 4,17-32 San Pablo nos ha dicho que la finalidad de la vida del cristiano es que, viviendo la verdad con caridad, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo.  Con este horizonte escuchamos al Apóstol: Por lo tanto, digo y testifico esto en el Señor: que ya no viváis como viven los gentiles, en sus vanos pensamientos, con el entendimiento oscurecido, ajenos a la vida de Dios a causa de la ignorancia en que están por la ceguera de sus corazones. Los cuales, habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas. Qué escena tan penosa. Los vanos pensamientos, el entendimiento oscurecido y la ceguera de sus corazones ha llevado a estas personas a vivir ajenos a la vida de Dios y, como consecuencia, han perdido el sentido moral y se han entregado al libertinaje. Como viven ajenos a Dios, que es la Luz, tienen el corazón ciego; viven en la ignorancia por excelencia, que es no conocer a Dios. ...

La edificación del Cuerpo de Cristo

 Meditación sobre Ef 4,1-16 San Pablo, en los dos primeros capítulos de la Carta, nos ha revelado el Misterio de la Voluntad de Dios, el designio que Dios se propuso realizar  en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra. Con este horizonte escuchamos al Apóstol: Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. San Pablo nos dice que está preso por el Señor; por el Señor de cielos y tierra; él no está en prisión por luchas de poder de este mundo. Pablo está preso por ...

La pregunta por la vida

Meditación sobre Lc 10,25-37 San Lucas nos invita a asistir al encuentro de Jesús con un doctor de la Ley: S e levantó un doctor de la Ley y dijo para tentarle: “Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?” Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?” Respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Le dijo: “ Bien has  respondido. Haz eso y vivirás”.   El doctor de la Ley hace la pregunta realmente importante, y la hace al único que le puede responder. Solo Jesús, el Hijo que ha venido al mundo a traernos la vida que recibe del Padre, puede responder a esa pregunta; solo la vida que Él nos trae es vida eterna, vida que podremos llegar a tener en herencia. Lo demás pasará.    El Señor deja claro que esas palabras de la Ley que cita el escriba son palabra de Dios. Jesús nos garantiza que sobre este mandamiento podemos edificar nue...

La venida del Hijo del Hombre

Meditación sobre Mc 13,24-37 Jesús termina el discurso escatológico con el anuncio de su  Venida gloriosa, el gran acontecimiento que llena de contenido la fe y de seguridad la esperanza de los cristianos que luchan por mantenerse fieles a Cristo en medio de las persecuciones, y enseñándonos cómo podemos llegar a formar parte de sus elegidos: “Pero en aquellos días, después de aquella tribulación, el sol se oscurecerá y la luna no dará su resplandor, y las estrellas caerán del cielo y las potestades de los cielos se  conmoverán . Entonces verán al Hijo del Hombre que viene entre nubes con gran poder y gloria; y enviará a los ángeles y reunirá de los cuatro vientos a sus elegidos, desde el extremo de la tierra hasta el extremo del cielo”. Será un día terrible. El nuevo y definitivo comienzo hará irrupción en medio de una catástrofe de ámbito universal –que Marcos describe con el lenguaje de las Escrituras–. Será un día glorioso, que culminará en la visión del Hijo del Hombre qu...

La cuestión del tributo

Meditación sobre Mc 12,13-17 Estamos en Jerusalén. San Marcos ya nos ha dicho que, tiempo atrás, en Galilea, con ocasión de una curación en sábado en una sinagoga , en cuanto salieron los fariseos se confabularon con los herodianos contra Él para ver cómo eliminarlo. Ahora faltan pocos días para la Pasión. La trampa está a punto de cerrarse. Una vez más Jesús va a tomar pie de una pregunta que le hacen algunos fariseos y herodianos –enviados por las autoridades del Sanedrín– para dejarnos una enseñanza de una importancia extrema para la historia de la humanidad. El horizonte hermenéutico para comprender esta revelación de Jesús está formado por sus años de trabajo en el taller de Nazaret y el encuentro que tendrá días después con Pilato en la Pasión. Le enviaron algunos de los fariseos y herodianos para hacerle caer en una trampa. Llegados, le dijeron: “Maestro, sabemos que eres sincero, que no te da cuidado de nadie, pues no tienes respetos humanos, sino que enseñas según la verdad el...

Los elegidos de Dios

Meditación sobre Mc 13,14-27 Cuando Jesús anuncia que la destrucción del Templo de Jerusalén está ya próxima, Pedro, Santiago, Juan y Andrés le preguntan  acerca de cuándo ocurrirá eso y de cuál será la señal de que todo está a punto de llegar a su fin. Las palabras que vamos a escuchar forman parte de la respuesta de Jesús. “Cuando veáis la abominación de la desolación erigida donde no debe –quien lea, entienda–, entonces los que estén en Judea, que huyan a los montes; quien esté en el terrado, que no baje ni entre a tomar nada de su casa; y quien esté en el campo, que no vuelva atrás para tomar su manto. ¡Ay de las que estén encinta y de las que estén criando esos días! Rogad para que no ocurra en invierno; porque aquellos días habrá una tribulación como no la hubo igual desde el principio de la creación que hizo Dios hasta ahora, ni la habrá. Y de no acortar el Señor esos días, no se salvaría nadie; pero en atención a los elegidos que Él escogió, ha abreviado los días”. Qué...

Vino a anunciar la paz

 Meditación sobre Ef 2,11–22 San Pablo acaba de revelarnos lo que significa nuestra incorporación a Cristo: Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos  vivificó  juntamente con Cristo –por gracia habéis sido salvados– y con Él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Con este horizonte de revelación seguimos escuchando al Apóstol: Recordad, por tanto, que en otro tiempo vosotros, los gentiles según la carne, los llamados sin circuncisión por los que se dicen la circuncisión –practicada por mano de hombre en la carne–, vivíais entonces sin Cristo, erais ajenos a la ciudadanía de Israel, extraños a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.   Ahora, sin embargo, por Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéi...

El ayuno del cristiano

Meditación sobre Mc  2,18-22 En los Evangelios aparece mucha gente que pide cuentas a Jesús acerca del comportamiento de sus discípulos. Pobre gente. ¿Qué sucederá cuando descubran  a quién han pedido cuentas? Nosotros no estamos en el mundo para pedir cuentas a Jesús; nosotros estamos en el mundo para escucharle, guardar sus palabras, hacer el bien y preparar el día en que tengamos que rendirle cuentas de nuestra vida. Así nos lo asegura Pablo en la segunda Carta a los Corintios: Porque todos debemos comparecer ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba conforme a lo bueno o malo que hizo durante su vida mortal. Una cosa buena que tiene el comportamiento de estas gentes que piden cuentas a Jesús es que el Señor aprovecha su impertinencia para revelarnos algún aspecto de su misterio. Los discípulos de Juan y los fariseos estaban haciendo un ayuno; y vinieron a decirle: “¿Por qué los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan y, en cambio, tus dis...

Rico en misericordia

Meditación sobre Ef 2,1–10 Después de la admirable revelación que el Apóstol nos ha dejado en el primer capítulo de la Carta acerca del designio salvador de Dios centrado en Jesucristo, San Pablo  nos va a dejar ahora la revelación de lo que es el pecado universal, el pecado que tuvo su origen en el capítulo tercero del libro del Génesis: Y vosotros estabais muertos por vuestros delitos y pecados, en los cuales vivisteis inmersos en otro tiempo siguiendo el espíritu de este mundo, de acuerdo con el príncipe del poder del aire, el espíritu que actúa ahora en los hijos de la rebeldía. Entre éstos también todos nosotros vivimos en otro tiempo en la concupiscencia de nuestra carne, siguiendo los deseos de la carne y de los malos pensamientos, puesto que éramos por naturaleza hijos de la ira como los demás. La universalidad del pecado del origen. San Pablo es claro: tanto los efesios –gentiles– como los judíos, todos hemos estado en poder del pecado y de la muerte; hechos hijos de la re...

Espíritu de sabiduría y de revelación

Meditación sobre Ef 1,15-23 San Pablo no ha dicho que el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo  n os dio a conocer el Misterio de su Voluntad, según el benévolo designio que se había propuesto realizar mediante Él y llevarlo a cabo en la plenitud de los tiempos: recapitular en Cristo todas las cosas, las de los cielos y las de la tierra. Con este horizonte de revelación seguimos escuchando al Apóstol: Por esto también yo, conocedor de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestra caridad para con todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros y de hacer de vosotros memoria en mis oraciones, para que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os conceda Espíritu de sabiduría y de revelación para  conocerlo perfectamente , iluminando los ojos de vuestro corazón, para que conozcáis cuál es la esperanza a que os ha llamado, cuáles las riquezas y la gloria de la herencia otorgada a los santos, y cuál la excelsa grandeza de su poder para con nosotros, los crey...