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Mostrando las entradas etiquetadas como Cartas de San Pablo

Habéis resucitado con Cristo

Meditación sobre Col 3,1-17 San Pablo nos ha dicho que, sepultados con Cristo por el Bautismo, también hemos sido resucitados con Él mediante la fe en el poder de Dios, que lo resucitó de entre los muertos. Con este horizonte seguimos escuchando al Apóstol: Así pues, si habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Aspirad a las cosas de arriba, no a las de la tierra. Porque habéis muerto, y vuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Cuando Cristo, vida vuestra, se manifieste, entonces también vosotros apareceréis gloriosos con Él. Qué cosas tan asombrosas nos dice el Apóstol. Nos dice que los días clave de nuestra vida son el día de nuestro Bautismo y el día en el que Cristo, vida vuestra, se manifieste; ese día también nosotros apareceremos gloriosos con Él. Y Pablo nos dice que, como hemos resucitado con Cristo, hasta ese día nuestra vida está escondida con Cristo en Dios. Por eso nos anima a buscar las cosas de arrib...

Himno al Amor de Dios

Meditación sobre Rom 8,28-39 El Apóstol va a cerrar este admirable capítulo de su Carta con un himno al Amor de Dios. Pero antes traza una síntesis del plan de salvación dispuesto y actuado por Dios: Por lo demás, sabemos que todas las cosas cooperan para el bien de los que aman a Dios, de los que son llamados según su designio. Porque aquellos a los que ha conocido desde siempre, los ha predestinado a ser conformes con la imagen de su Hijo, para que Éste sea el primogénito entre muchos hermanos. Y a los que predestinó también los llamó; y a los que llamó también los justificó; y a los que justificó también los glorificó. Qué comienzo tan precioso. La clave de nuestra vida es responder a la llamada de Dios; amar a Dios. A partir de ahí Dios se encarga: intervendrá en todas las cosas para bien de los que han acogido su llamada. Tenemos que pedirle que nos dé la gracia necesaria para que le dejemos obrar. La finalidad del obrar de Dios en nosotros es que lleguemos a la plena conformidad ...

La conversión de san Pablo

Meditación sobre Ga 1,1-24 San Pablo abre la Carta a los Gálatas con la clara conciencia de su elección y con una admirable síntesis de la Redención: Pablo, apóstol, no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de entre los muertos, y todos los hermanos que conmigo están, a las Iglesias de Galacia. Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso, según la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. La salvación nos viene por la entrega que Jesucristo hace de su vida por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso y hacernos hijos de su Padre Dios. Pero no ha sido iniciativa suya, sino obediencia a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Resucitándolo de entre los muertos, el Padre manifiesta que ha aceptado la ofrenda de su Hijo, que lo ha hecho ...

Revestíos del Señor Jesucristo

Meditación sobre Rom 13,7-14 Pablo abre la segunda parte de la Carta a los Romanos de un modo poderoso: Os exhorto, por tanto, hermanos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros cuerpos como ofrenda viva, santa, agradable a Dios: éste es vuestro culto espiritual.    Y no os amoldéis a este mundo, sino, por el contrario, transformaos con una renovación de la mente, para que podáis discernir cuál es la voluntad de Dios, qué es lo bueno, agradable y perfecto. Con este doble horizonte escuchamos lo que ahora nos va a decir: Dad a cada cual lo que se debe: a quien impuestos, impuestos; a quien tributo, tributo; a quien respeto, respeto; a quien honor, honor. Con nadie tengáis otra deuda que la del mutuo amor. Pues el que ama al prójimo ha cumplido plenamente la Ley. En efecto, lo de: ‘ No adulterarás, no matarás, no robarás, no codiciarás’ y todos los demás preceptos, se resumen en esta fórmula: ‘ Amarás a tu prójimo como a ti mismo’ . La caridad no hace mal al prój...

Bautizados en Cristo Jesús

Meditación sobre Rom 6,1-11 San Pablo acaba de decirnos: Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos. Ahora el Apóstol nos va a decir cómo alcanzamos la justificación que da la vida, cómo vamos a ser constituidos justos: ¿Qué diremos, pues? ¿Que debemos permanecer en el pecado para que la gracia se multiplique? ¡De ningún modo! Los que hemos muerto  al pecado  ¿cómo seguir viviendo en él?    ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con Él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos u...

Como esclavos de Cristo

 Meditación sobre Ef 6,1-9 Después de las revelaciones tan admirables que el Apóstol nos ha hecho sobre el matrimonio cristiano, ahora va a ampliar el horizonte y nos va a decir cómo el Misterio de Cristo transforma todas las dimensiones de la vida familiar: Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo.  Honra a tu padre y a tu madre , tal es el primer mandamiento que lleva consigo una promesa:  Para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra . Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor.   La clave es: «en el Señor». Eso es lo que graba el sello de lo cristiano, lo que nos lleva a vivir la justicia y lo que hace que la felicidad prolongue  nuestra vida sobre la tierra y se abra a la bienaventuranza eterna. Solo eso. El hijo tiene que tener claro que obedeciendo a sus padres está obedeciendo al Señor. Después de la obediencia la honra. Qué gran manda...

La armadura de Dios

Meditación sobre Ef 6,10-24 Las Cartas de San Pablo están cuajadas de páginas admirables dedicadas a invitarnos a luchar para ser fieles a Jesucristo. Son unos textos en los que el Apóstol se va centrando en todas las dimensiones de la vida de fe del cristiano. Son páginas que hay que leer despacio, meditar en la oración y, con la gracia de Dios, esforzarse en vivirlas. Esta página, con la que termina la Carta a los Efesios, se centra en las armas necesarias para vencer en la lucha. Por lo demás, confortaos en el Señor y en la fuerza de su poder; revestíos con la armadura de Dios para que podáis resistir las insidias del diablo, porque no es nuestra lucha contra la sangre o la carne, sino contra los principados, las potestades, las dominaciones de este mundo de tinieblas, y contra los espíritus malignos que están en los aires. Por eso,  poneos  la armadura de Dios para que podáis resistir en  el día   malo y , tras vencer en todo,  permanezcáis  firmes. ...

El Misterio de Cristo

 Meditación sobre Ef 3,1-21 Desde el comienzo de su Carta Pablo nos ha revelado unas cosas preciosas sobre el Misterio de nuestro Señor Jesucristo. Poderosas son las cosas que nos va a revelar ahora el Apóstol: Por lo cual yo, Pablo, el prisionero de Cristo por vosotros los gentiles...  si es que conocéis la misión de la gracia que Dios me concedió en orden a vosotros: cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del Misterio, tal como brevemente acabo de  exponeros . Según esto, leyéndolo podéis entender mi conocimiento del Misterio de Cristo; Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido ahora revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio, del cual he llegado a ser ministro, conforme al don de la gracia de Dios a mí concedida por la fuerza de su poder. Dios, por medio de ...

Cristo es Cabeza de la Iglesia

 Meditación sobre Ef 5,21-33 San Pablo nos revela en esta página las líneas de fuerza de la vida en la Iglesia; en esa revelación va dibujando su naturaleza: Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben  estarlo a  sus maridos en todo. Cristo es cabeza de la Iglesia; la Iglesia es su Cuerpo, del que Él es el salvador. La Iglesia vive sujeta a Cristo. No hay salvación fuera de esa sumisión. La profunda novedad de la que Pablo nos habla es nuestro Señor Jesucristo, y la referencia de todo en la Iglesia a Cristo Jesús. El fundamento en el que se asienta la grandeza y la dignidad del matrimonio cristiano es que refleja y hace presente la unión entre Cristo y la Iglesia.    La clave es el temor de Cristo; el deseo de no defraudarlo y de vivirlo ...