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Mostrando las entradas etiquetadas como Cartas de San Pablo

Bautizados en Cristo Jesús

Meditación sobre Rom 6,1-11 San Pablo acaba de decirnos: Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos. Y continúa: ¿Qué diremos, pues? ¿Que debemos permanecer en el pecado para que la gracia se multiplique? ¡De ningún modo! Los que hemos muerto  al pecado  ¿cómo seguir viviendo en él? ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con Él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos una vida nueva. Porque si hemos sido injertados en Él con una muerte como la suya, también lo seremos con una resurrecció...

Como esclavos de Cristo

 Meditación sobre Ef 6,1-9 Después de las revelaciones tan admirables que el Apóstol nos ha hecho sobre el matrimonio cristiano, ahora va a ampliar el horizonte y nos va a decir cómo el Misterio de Cristo transforma todas las dimensiones de la vida familiar: Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo.  Honra a tu padre y a tu madre , tal es el primer mandamiento que lleva consigo una promesa:  Para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra . Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor.   La clave es: «en el Señor». Eso es lo que graba el sello de lo cristiano, lo que nos lleva a vivir la justicia y lo que hace que la felicidad prolongue  nuestra vida sobre la tierra y se abra a la bienaventuranza eterna. Solo eso. El hijo tiene que tener claro que obedeciendo a sus padres está obedeciendo al Señor. Después de la obediencia la honra. Qué gran manda...

La armadura de Dios

Meditación sobre Ef 6,10-24 Las Cartas de San Pablo están cuajadas de páginas admirables dedicadas a invitarnos a luchar para ser fieles a Jesucristo. Son unos textos en los que el Apóstol se va centrando en todas las dimensiones de la vida de fe del cristiano. Son páginas que hay que leer despacio, meditar en la oración y, con la gracia de Dios, esforzarse en vivirlas. Esta página, con la que termina la Carta a los Efesios, se centra en las armas necesarias para vencer en la lucha. Por lo demás, confortaos en el Señor y en la fuerza de su poder; revestíos con la armadura de Dios para que podáis resistir las insidias del diablo, porque no es nuestra lucha contra la sangre o la carne, sino contra los principados, las potestades, las dominaciones de este mundo de tinieblas, y contra los espíritus malignos que están en los aires. Por eso,  poneos  la armadura de Dios para que podáis resistir en  el día   malo y , tras vencer en todo,  permanezcáis  firmes. ...

El Misterio de Cristo

 Meditación sobre Ef 3,1-21 Desde el comienzo de su Carta Pablo nos ha revelado unas cosas preciosas sobre el Misterio de nuestro Señor Jesucristo. Poderosas son las cosas que nos va a revelar ahora el Apóstol: Por lo cual yo, Pablo, el prisionero de Cristo por vosotros los gentiles...  si es que conocéis la misión de la gracia que Dios me concedió en orden a vosotros: cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del Misterio, tal como brevemente acabo de  exponeros . Según esto, leyéndolo podéis entender mi conocimiento del Misterio de Cristo; Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido ahora revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio, del cual he llegado a ser ministro, conforme al don de la gracia de Dios a mí concedida por la fuerza de su poder. Dios, por medio de ...

Cristo es Cabeza de la Iglesia

 Meditación sobre Ef 5,21-33 San Pablo nos revela en esta página las líneas de fuerza de la vida en la Iglesia; en esa revelación va dibujando su naturaleza: Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben  estarlo a  sus maridos en todo. Cristo es cabeza de la Iglesia; la Iglesia es su Cuerpo, del que Él es el salvador. La Iglesia vive sujeta a Cristo. No hay salvación fuera de esa sumisión. La profunda novedad de la que Pablo nos habla es nuestro Señor Jesucristo, y la referencia de todo en la Iglesia a Cristo Jesús. El fundamento en el que se asienta la grandeza y la dignidad del matrimonio cristiano es que refleja y hace presente la unión entre Cristo y la Iglesia.    La clave es el temor de Cristo; el deseo de no defraudarlo y de vivirlo ...

Caminad en el amor

Meditación sobre Ef 5,1-20 San Pablo acaba de decirnos: No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención. En este horizonte continúa: Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridísimos, y caminad en el amor, lo mismo que Cristo nos amó y se entregó por nosotros como  oblación y ofrenda de suave olor  ante Dios. Qué palabras tan admirables. Con qué profundidad desarrolla el Apóstol lo que significa dejarse llevar por el Espíritu Santo de Dios y no entristecerlo . En estas pocas líneas está contenido el misterio del cristianismo, que es un misterio de amor familiar: el Padre acoge el amor con el que el Hijo se entrega por nosotros. Emociona pensar que somos hijos queridísimos de Dios, que podemos caminar en el amor por ese camino que ha abierto Cristo y que le ha llevado a entregarse por nosotros como oblación y ofrenda de suave olor ante Dios.    Me parece que hay que dejar que las palabras de San Pablo se n...

La vida nueva en Cristo

Meditación sobre Ef 4,17-32 San Pablo nos ha dicho que la finalidad de la vida del cristiano es que, viviendo la verdad con caridad, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo.  Con este horizonte escuchamos al Apóstol: Por lo tanto, digo y testifico esto en el Señor: que ya no viváis como viven los gentiles, en sus vanos pensamientos, con el entendimiento oscurecido, ajenos a la vida de Dios a causa de la ignorancia en que están por la ceguera de sus corazones. Los cuales, habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas. Qué escena tan penosa. Los vanos pensamientos, el entendimiento oscurecido y la ceguera de sus corazones ha llevado a estas personas a vivir ajenos a la vida de Dios y, como consecuencia, han perdido el sentido moral y se han entregado al libertinaje. Como viven ajenos a Dios, que es la Luz, tienen el corazón ciego; viven en la ignorancia por excelencia, que es no conocer a Dios. ...

La edificación del Cuerpo de Cristo

 Meditación sobre Ef 4,1-16 San Pablo, en los dos primeros capítulos de la Carta, nos ha revelado el Misterio de la Voluntad de Dios, el designio que Dios se propuso realizar  en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra. Con este horizonte escuchamos al Apóstol: Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. San Pablo nos dice que está preso por el Señor; por el Señor de cielos y tierra; él no está en prisión por luchas de poder de este mundo. Pablo está preso por ...

Vino a anunciar la paz

 Meditación sobre Ef 2,11–22 San Pablo acaba de revelarnos lo que significa nuestra incorporación a Cristo: Dios, rico en misericordia, por el grande amor con que nos amó, estando muertos a causa de nuestros delitos, nos  vivificó  juntamente con Cristo –por gracia habéis sido salvados– y con Él nos resucitó y nos hizo sentar en los cielos en Cristo Jesús, a fin de mostrar en los siglos venideros la sobreabundante riqueza de su gracia, por su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. Con este horizonte de revelación seguimos escuchando al Apóstol: Recordad, por tanto, que en otro tiempo vosotros, los gentiles según la carne, los llamados sin circuncisión por los que se dicen la circuncisión –practicada por mano de hombre en la carne–, vivíais entonces sin Cristo, erais ajenos a la ciudadanía de Israel, extraños a las alianzas de la Promesa, sin esperanza y sin Dios en el mundo.   Ahora, sin embargo, por Cristo Jesús, vosotros, que en otro tiempo estabais lejos, habéi...

Rico en misericordia

Meditación sobre Ef 2,1–10 Después de la admirable revelación que el Apóstol nos ha dejado en el primer capítulo de la Carta acerca del designio salvador de Dios centrado en Jesucristo, San Pablo  nos va a dejar ahora la revelación de lo que es el pecado universal, el pecado que tuvo su origen en el capítulo tercero del libro del Génesis: Y vosotros estabais muertos por vuestros delitos y pecados, en los cuales vivisteis inmersos en otro tiempo siguiendo el espíritu de este mundo, de acuerdo con el príncipe del poder del aire, el espíritu que actúa ahora en los hijos de la rebeldía. Entre éstos también todos nosotros vivimos en otro tiempo en la concupiscencia de nuestra carne, siguiendo los deseos de la carne y de los malos pensamientos, puesto que éramos por naturaleza hijos de la ira como los demás. La universalidad del pecado del origen. San Pablo es claro: tanto los efesios –gentiles– como los judíos, todos hemos estado en poder del pecado y de la muerte; hechos hijos de la re...