Meditación sobre Lc 11,27–28 Jesús ha estado enseñando acerca de la llegada del Reino de Dios. La enseñanza ha entusiasmado a una de las mujeres que le escuchan: Aconteció que estando Él diciendo estas cosas, alzó la voz una mujer de entre la gente y dijo: “Bienaventurado el seno que te llevó y los pechos que mamaste”. Él dijo: “Bienaventurados más bien los que escuchan la Palabra de Dios y la guardan”. Escuchar la Palabra de Dios y guardarla; qué expresión tan preciosa. ¿Por qué puedo escuchar la Palabra de Dios? Porque Dios nos la dirige desde los tiempos de los Profetas por el amor que nos tiene y por el deseo de que lleguemos a ser bienaventurados. Así nos lo dice la Carta a los Hebreos en su comienzo: Muchas veces y de muchos modos habló Dios en el pasado a nuestros Padres por medio de los Profetas; en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos . El que tiene la esperanza de llegar a ser bienaventur...
Meditación sobre Mt 6,5-15 Estamos en el corazón del Sermón del Monte. Jesús nos enseña cómo tenemos que orar: “Cuando oréis, no seáis como los hipócritas, que gustan de orar en las sinagogas y en las esquinas de las plazas bien plantados para ser vistos de los hombres; en verdad os digo que ya reciben su paga. Tú, en cambio, cuando vayas a orar, entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu Padre, que está allí, en lo secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y al orar no empleéis muchas palabras como los gentiles, que se figuran que por su locuacidad van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo”. Cualquier sitio es bueno para hacer la oración, porque la oración la hacemos con el corazón y en nuestro corazón, cuando hacemos la oración, está nuestro Padre Dios. Tampoco hay que hablar mucho: Dios Padre nos conoce. Después de esta enseñanza tan consoladora, ahora Jesús nos enseña lo...