Meditación sobre Jn 3,13-21 Después de las enseñanzas a Nicodemo, Jesús nos revela: “Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga la vida eterna”. Jesús es el Hijo del hombre que ha bajado del cielo y, una vez que termine la obra que Dios le ha encomendado realizar, subirá al cielo. La obra que su Padre le ha encomendado realizar es darnos la vida eterna. Dios obra por nuestra salvación. Siempre. Solo. La historia de la serpiente del desierto se encuentra en el capítulo 21 del libro de los Números: el israelita mordido por una serpiente venenosa quedaba curado al mirar la serpiente de bronce que el Señor mandó a Moisés levantar en un mástil. Jesús, el Hijo del hombre, será levantado en la Cruz, para que todo el que crea en Él tenga la vida eterna. Todo pecador que mire al Cruci...
Meditación sobre Lc 7,36-50 El relato que Lucas nos ha dejado del encuentro de Jesús con una mujer pecadora es conmovedor. El Espíritu Santo, con la colaboración de los Profetas, ha ido grabando en el corazón de esa mujer el sello del Israel fiel: la conciencia del propio pecado y la seguridad de que su Dios es grande en perdonar. Escuchemos el relato: Un fariseo le rogó que comiera con él, y entrando en la casa del fariseo se puso a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume y, estando detrás de Él, a sus pies, llorando, comenzó a bañar con lágrimas sus pies y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies y los ungía con el perfume. Esta mujer conoce a Jesús; del modo que sólo el Espíritu Santo sabe esta mujer ha adquirido la certeza de que en Jesús de Nazaret ha venido al mundo la misericordia de Dios. Y va a su encuentro movida por el arrepentimiento de sus pe...