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Bautizados en Cristo Jesús

Meditación sobre Rom 6,1-11 San Pablo acaba de decirnos: Así pues, como el delito de uno solo atrajo sobre todos los hombres la condenación, así también la obra de justicia de uno solo procura toda la justificación que da la vida. En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos. Ahora el Apóstol nos va a decir cómo alcanzamos la justificación que da la vida, cómo vamos a ser constituidos justos: ¿Qué diremos, pues? ¿Que debemos permanecer en el pecado para que la gracia se multiplique? ¡De ningún modo! Los que hemos muerto  al pecado  ¿cómo seguir viviendo en él?    ¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte? Fuimos, pues, con Él sepultados por el bautismo en la muerte, a fin de que, al igual que Cristo fue resucitado de entre los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros vivamos u...
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El encuentro con Nicodemo

Meditación sobre Jn 3,1-13 Nicodemo es un hombre grande; se portó de forma magnífica, junto con José de Arimatea, en el Descendimiento y en la sepultura del Señor. Así nos lo dice Juan en el relato de la Pasión: los dos tuvieron el gran honor de tomar el cuerpo de Jesús muerto, envolverlo en lienzos con los aromas, y depositarlo en el sepulcro; fueron los últimos que pudieron manifestar su amor al Señor en esta tierra. Cuando, muy de mañana del primer día de la semana, las mujeres de Galilea lo intenten se encontrarán ya con Jesús Resucitado. San Juan nos cuenta el primer encuentro de Nicodemo con Jesús: Había entre los fariseos un hombre llamado Nicodemo, magistrado judío. Fue éste donde  Jesús de  noche y le dijo: “Rabbí, sabemos que has venido de Dios como maestro, porque nadie puede realizar las señales que tú realizas si Dios no está con él”. Jesús le respondió: “En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de lo alto no puede ver el Reino de Dios”. Jesús va a lo esencia...

Pedid y recibiréis

Meditación sobre Jn 16,23b-27 Estamos en el Cenáculo. La larga conversación de Jesús con sus discípulos está llegando a su fin. Ya les ha dicho varias veces que tiene que ir al Padre y que tiene que ir solo, pero que volverá a buscarlos. Falta muy poco para que el Señor se encamine al encuentro con la Cruz. Jesús acaba de decirles a sus discípulos: “Volveré a veros y se alegrará vuestro corazón, y vuestra alegría nadie os la podrá quitar” . Ahora se va a centrar en una dimensión importante de esa alegría: la oración de petición al Padre. “En verdad, en verdad os digo: cuanto pidiereis al Padre os lo dará en mi Nombre. Hasta ahora no habéis pedido nada en mi Nombre; pedid y recibiréis para que sea cumplido vuestro gozo”. Jesús introduce con solemnidad esta revelación tan poderosa. Las palabras de Jesús nos abren el camino que nos lleva a la Casa del Padre y nos llenan el corazón de gozo: todo lo que pidamos al Padre en nombre de su Hijo nos lo dará. Y ese recibir lo que pidamos en nombr...

Volveré a veros

Meditación sobre Jn 16,16-23 La conversación de Jesús con sus discípulos en el Cenáculo, además de una poderosa revelación, ha sido una larga despedida: el Hijo les ha anunciado que tiene que ir al Padre; también les ha asegurado que le volverán a ver. La conversación llega a su fin. Habla Jesús: “Dentro de poco ya no me veréis, y dentro de otro poco me volveréis a ver”. Jesús ya les ha revelado varias veces este misterio a sus Apóstoles. El Señor dejará de ser visto por ellos como lo ha sido hasta entonces; lo volverán a ver, pero lo verán de un modo nuevo. El «ya no me veréis» que Jesús dice a sus discípulos mantendrá una dimensión de verdad: cuando Jesús sea sepultado se cerrará una etapa de ver al Hijo de Dios encarnado; una etapa que se abrió en Belén y que ha durado poco más de treinta años. Los que, como los apóstoles y, sobre todo, María y José han podido ver con sus ojos a Jesús y escuchar con sus oídos sus palabras han sido verdaderamente privilegiados. Así se lo había dicho ...

La sepultura de Jesús

Meditación sobre Lc 23,50-56 San Lucas acaba de narrarnos la muerte de Jesús: Era ya cerca de la hora sexta cuando, al eclipsarse el sol, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. El velo del Santuario se rasgó por medio y Jesús, dando un fuerte grito, dijo: “Padre, en tus manos pongo mi espíritu” y, dicho esto, expiró. Ahora el cuerpo de Jesús va a ser sepultado. Es una escena de gran nobleza. Después de la violencia, los desprecios y las burlas que Jesús ha sufrido en la Pasión esta escena es muy consoladora. Solo están cuidando el cuerpo del Señor José de Arimatea y las mujeres de Galilea. Había un hombre llamado José, varón bueno y justo, miembro del Consejo, que no estaba de acuerdo con su decisión y sus acciones. Era de Arimatea, ciudad de Judea, y esperaba el Reino de Dios. Éste se presentó a Pilato y le pidió el cuerpo de Jesús. Y lo descolgó, lo envolvió en una sábana y lo puso en un sepulcro excavado en la roca, donde nadie había sido colocado todavía. Era el dí...

Tanto amó Dios al mundo

Meditación sobre Jn 3,13-21 Después del encuentro con Nicodemo, Jesús nos revela: “Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga la vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”. El acontecimiento de la serpiente al que se refiere Jesús está relatado en Nm 21,4-9. El Hijo del hombre, que es el Hijo Unigénito de Dios, nos revela por qué ha bajado del cielo y por qué se ha dejado levantar en la Cruz. La razón de todo es el amor que su Padre Dios nos tiene. La finalidad es darnos la vida eterna, la vida de hijos de Dios. Lo que articula el Amor de Dios y la vida eterna es la fe en Jesucristo. Si estas palabras de Jesús se nos graban en el corazón llenarán nuestra vida de paz. En el origen está el amor que Dios me tiene. Ese...

Yo soy la Vid verdadera

Meditación sobre Jn 15,1-8 Los Profetas de Israel recurren a distintas imágenes para expresar, en la medida de lo posible, el amor de Dios por su pueblo. Una de estas es la imagen de la viña: Dios es el viñador e Israel es su viña exquisita . Página conmovedora es la canción de la viña del profeta Isaías: Voy a cantar a mi amigo la canción de su amor por su viña. Una viña  tenía mi amigo  en un fértil otero. La cavó y despedregó, y la plantó de cepa exquisita. Edificó una torre en medio de ella, y además excavó en ella un lagar. Y esperó que diese uvas, pero dio  agraces . Ahora, pues, habitantes de Jerusalén y hombres de Judá, venid a juzgar entre mi viña y yo: ¿Qué más se puede hacer ya  a mi  viña, que no se lo haya hecho yo? Yo esperaba que diese uvas. ¿Por qué ha dado  agraces ? Cómo nos revela el profeta el amor que ha derrochado el Viñador en su viña. Qué pena que los habitantes de Jerusalén y los hombres de Judá, la cepa exquisita, ha...