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Pero Yo os digo

Meditación sobre Mt 5,43-48 San Mateo ha situado en el corazón del Discurso de la Montaña unas preciosas palabras de Jesús. Son palabras que contienen una revelación muy poderosa: “ Habéis oído que se dijo:  Amarás a tu prójimo  y odiarás a tu enemigo. Pero Yo os digo: amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos”. “ Pero Yo os digo” . En estas palabras de Jesús está la clave de todo: ¿Quién es el Yo que nos habla? La fe cristiana nos dice: es Dios, Dios Hijo. Esa es la clave del cristianismo. Si acoges este misterio en la fe, entonces lo que Jesús te dice es lo único importante en tu vida; como es lo único importante en la historia de la humanidad. El cielo y la tierra pasarán; las palabras de Jesús no pasarán. La razón última de todo en la Iglesia es facilitarnos escuchar cada vez más profundamente lo que Jesús nos dice.    La r...
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El envío de los Doce

Meditación sobre Mc 6,7–13 Nos dice San Marcos que la enseñanza de Jesús no ha sido acogida en su patria; pero eso no le desanima. Él ha salido del Padre y ha venido al mundo para predicar el Evangelio de Dios y, cuando termine su misión, dejará otra vez el mundo y volverá al Padre. Sus Apóstoles continuarán su misión. Serán responsables de que el cristianismo se abra a los gentiles y no quede encerrado en el mundo judío como una secta más. Jesús comienza enviándolos a las ovejas perdidas de la Casa de Israel: Y llamó a los Doce y comenzó a enviarlos de dos en dos, dándoles potestad sobre los espíritus impuros. Y les mandó que no llevasen nada para el camino, ni pan, ni alforja, ni dinero en la bolsa, sino solamente un bastón; y que fueran calzados con sandalias y que no llevaran dos túnicas. Y les dijo:    “Cuando entréis en una casa, quedaos en ella hasta marchar de allí. Si algún lugar no os recibe y no os  escuchan , marchaos de allí sacudiendo el polvo de la planta d...

Yo te alabo, Padre

Meditación sobre Mt 11,25-30 Cuando llevaba ya tiempo anunciando el Reino de Dios, Jesús dirigió unas palabras que suenan muy duras a las ciudades donde había predicado con más frecuencia: ¡Ay de ti, Corazín! ¡Ay de ti, Betsaida! Porque si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que se han hecho en vosotras, tiempo ha que en sayal y ceniza se habrían convertido. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para Tiro y Sidón que para vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿hasta el cielo te vas a encumbrar? ¡Hasta el Hades te hundirás! Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que se han hecho en ti, aún  subsistiría  el día de hoy. Por eso os digo que el día del Juicio habrá menos rigor para la tierra de Sodoma que para ti.   No es una condena. El Hijo de Dios ha venido al mundo a salvar, no a condenar. Es una advertencia fuerte de lo que les espera a estas ciudades tan privilegiadas si no se convierten. ¿Cuál fue la reacción de estas ciud...

Yo he rogado por ti

 Meditación sobre Lc 22,31-38 Estamos en la Última Cena. Jesús les ha dicho a sus discípulos:  “Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas” . Ahora cambia completamente el horizonte. Primero se dirige a Simón: “¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos”. El hombre, por el pecado, rechaza ser siervo de Dios y, libremente, se hace esclavo de Satanás. En la medida del pecado Satanás adquiere poder sobre él ante Dios.    Jesús ruega a Dios por Simón. Solo por Simón. Qué fuerza tienen estas palabras de Jesús:  “Yo he rogado por ti” . Cristo le pide al Padre una sola cosa: que la fe de Simón no desfallezca. Jesús sabe que su Padre le escucha; por eso dice:  “cuando hayas vuelto” . Entonces Simón estará en condiciones de cumplir la misión que Jesucristo le encarga. Solo Pedro podrá, por voluntad de ...

Cuarto canto del Siervo

Meditación sobre Is 52,13-53,12 Esta profecía del Siervo sufriente de Yahveh me parece la revelación más profunda que nos ha dejado el Antiguo Testamento sobre el Misterio de Cristo. Jesús nos dirá que es necesario que se cumpla en Él lo que está escrito en esta profecía (Lc 22,37). La profecía manifiesta el carácter de expiación vicaria de los sufrimientos redentores del Siervo de Dios: Mirad: mi Siervo triunfará, será ensalzado, enaltecido y encumbrado. Como muchos se horrorizaron de él –tan desfigurado estaba que no tenía aspecto de hombre ni apariencia de ser humano–, así él asombrará a muchas naciones. Por su causa los reyes cerrarán la boca, al ver lo que nunca les habían narrado y contemplar lo que jamás habían oído. Habla Dios. Deja claro que la última palabra la tendrá la exaltación: su Siervo triunfará y, una vez realizada la Redención, Dios lo ensalzará, lo enaltecerá y lo encumbrará. Pero el camino será terrible y el Siervo de Dios quedará completamente desfigurado...

El encuentro con la pecadora

Meditación sobre Lc 7,36-50 El relato que Lucas nos ha dejado del encuentro de Jesús con una mujer pecadora es conmovedor. El Espíritu Santo, con la colaboración de los Profetas, ha grabado en el corazón de esa mujer el sello del Israel fiel: la conciencia del propio pecado y la seguridad de que su Dios es grande en perdonar. Escuchemos el relato: Un fariseo le rogó que comiera con él, y entrando en la casa del fariseo se puso a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume y, estando detrás de Él, a sus pies, llorando, comenzó a bañar con lágrimas sus pies y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies y los ungía con el perfume. Esta mujer conoce a Jesús y, del modo que sólo el Espíritu Santo sabe, esta mujer ha adquirido la certeza de que en Jesús de Nazaret ha venido al mundo la misericordia de Dios. Y va a su encuentro. Sabe que el Señor entenderá el lenguaje del f...

El Misterio de Dios

 Meditación sobre Jl 2,12-17 Ante la terrible amenaza de la llegada del «Día de Yahveh» – ¡Día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y densa niebla! –  Dios, por medio del profeta Joel, invita al pueblo al arrepentimiento y la penitencia. Realmente Joel es un verdadero profeta de Israel, uno de esos hombres que hicieron grande al verdadero Israel de Dios: Ahora, pues, –oráculo del Señor– convertíos a Mí de todo corazón, con ayuno, con llanto y con lamento. Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos. Convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es clemente y compasivo, lento a la ira y rico en misericordia y se ablanda ante la desgracia. ¿Quién sabe si volverá y se ablandará, y dejará tras sí una bendición? Presentad ofrenda y libación al Señor, vuestro Dios. Que invitación tan preciosa nos dirige Dios. Primero directamente, luego por medio del profeta. Qué revelación tan profunda de su Misterio: Dios nos invita a volver a Él con ayuno, con llanto, con lamento, símbolo...