Meditación sobre Mt 20,17-28 Nos dice San Mateo: Cuando subía Jesús camino de Jerusalén tomó aparte a sus doce discípulos y les dijo: “Mirad, subimos a Jerusalén, y el Hijo del Hombre será entregado a los príncipes de los sacerdotes y a los escribas, le condenarán a muerte y le entregarán a los gentiles para burlarse de Él y azotarlo y crucificarlo, pero al tercer día resucitará”. Jesús nos dice que sube a Jerusalén para cumplir la voluntad de su Padre Dios. Es lo que la expresión «será entregado» significa. En último extremo todo responde al designio de Dios. Por eso la última palabra la tendrá la Resurrección. Es el designio de Dios y el amor obediente y humilde de Jesús a su Padre, lo que da valor redentor a las burlas, a la flagelación y a la cruz. Así nos lo dirá en el Cenáculo, cuando esté a punto de llegar esa hora terrible: “Ya no hablaré muchas cosas con vosotros, porque llega el príncipe de este mundo. En mí no tiene ningún poder. Pero ha de saber el mundo que amo al Padre y ...
Meditación sobre Jn 6,48-59 Estamos en la sinagoga de Cafarnaún. Jesús nos está revelando el misterio de la Eucaristía. Sus palabras son ahora de un realismo tan fuerte que excluyen cualquier interpretación en sentido figurado: “Yo soy el Pan de vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron. É ste es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el Pan vivo bajado del cielo. Si uno come de este pan vivirá para siempre; y el pan que Yo le voy a dar es mi carne, para la vida del mundo”. Qué palabras tan concisas y poderosas. Qué fuerza tienen ese doble «Yo soy» cuando es Dios Hijo quien lo revela. Jesús nos dice que el maná fue un tipo. Él es el verdadero Pan de vida, el Pan vivo bajado del cielo; el que coma de ese pan vivirá para siempre. Cuántas veces utiliza el Señor la idea –y la palabra– de vida en este breve texto. En esta palabra de cuatro letras «vida» se contiene toda la obra de Dios: la Creación y la Redención, la Encarnación de...