Meditación sobre 1 Pe 1,1-9 San Pedro nos escribe esta Carta para ayudarnos a alcanzar la salvación, que es la meta de nuestra fe. Hasta esa hora gloriosa en la que entraremos en nuestra verdadera patria, todos vivimos como extranjeros en la dispersión. Pedro, apóstol de Jesucristo, a los que viven como extranjeros en la dispersión: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, con la acción santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su Sangre. A vosotros gracia y paz abundantes. La tierra es de Dios y, aunque el hombre no tiene en ella morada permanente, vivimos ya como elegidos de Dios Padre para, con la acción santificadora del Espíritu, obedecer a Jesucristo y ser rociados con su Sangre. Es la Nueva y Definitiva Alianza en la Sangre de Cristo cuyo fruto es la gracia y paz abundante. La alianza del Sinaí en la sangre de los novillos inmolados como sacrificio fue un tipo. Ahora, un una precios...
Meditación sobre Lc 23,32-34 Las Escrituras de Israel están cuajadas de oraciones de intercesión. No pocas de ellas son magníficas; forman un largo camino que Israel, sabedor que su Dios es rico en Misericordia y grande en perdonar, fue recorriendo con confianza. La Misericordia de Dios abre espacio a la oración de intercesión. El camino de la intercesión alcanza su etapa decisiva en la oración de Jesús en la Pasión. Desde la Cruz Jesús pide al Padre por el mundo entero. L a primera palabra de Jesús en la Cruz, según el relato de San Lucas, es la oración de intercesión: Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con Él. Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí a Él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda. Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Son nuestros pecados, no los soldados, los que crucificaron a Jesús en el lugar llamado Calvario. San Pedro, en su primera Carta, lo explica admirablemente:...