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Entradas

El marco de la Pasión del Señor

Meditación sobre Lc 21,37-22,6 Justo antes de comenzar el relato de la Pasión del Señor, San Lucas resume los últimos días de su vida pública diciéndonos: Durante el día enseñaba en el Templo y salía a pasar la noche en el monte llamado de los Olivos. Y todo el pueblo madrugaba para ir donde Él y escucharle en el Templo. Jesús termina su vida pública enseñando en el Templo. Después del Bautismo en el Jordán y de las tentaciones en el desierto, Lucas nos ha dicho: Jesús volvió a Galilea por la fuerza del Espíritu, y su fama se extendió por toda la región. Él iba enseñando en sus sinagogas, alabado por todos. Después de años de predicación anunciando la venida del Reino de Dios e invitando a la conversión y a la fe, ahora el Evangelista nos dice que l a Pasión de Cristo va a poner su sello a todas sus enseñanzas. Cada una de las palabras de Jesús adquiere su verdadero sentido y su valor redentor sobre el horizonte hermenéutico de la Cruz. Y la Pasión va a llevar a cumplimiento las enseña...
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Como esclavos de Cristo

 Meditación sobre Ef 6,1-9 Después de las revelaciones tan admirables que el Apóstol nos ha hecho sobre el matrimonio cristiano, ahora va a ampliar el horizonte y nos va a decir cómo el Misterio de Cristo transforma todas las dimensiones de la vida familiar: Hijos, obedeced a vuestros padres en el Señor; porque esto es justo.  Honra a tu padre y a tu madre , tal es el primer mandamiento que lleva consigo una promesa:  Para que seas feliz y se prolongue tu vida sobre la tierra . Padres, no exasperéis a vuestros hijos, sino formadlos más bien mediante la instrucción y la corrección según el Señor.   La clave es: «en el Señor». Eso es lo que graba el sello de lo cristiano, lo que nos lleva a vivir la justicia y lo que hace que la felicidad prolongue  nuestra vida sobre la tierra y se abra a la bienaventuranza eterna. Solo eso. El hijo tiene que tener claro que obedeciendo a sus padres está obedeciendo al Señor. Después de la obediencia la honra. Qué gran manda...

El padre misericordioso

Meditación sobre Lc 15,1-32 San Lucas estructura este capítulo en tres parábolas con un breve encabezamiento. Las dos primeras parábolas son sencillas, bonitas, y luminosas. La tercera es, quizá, la más poderosa parábola que nos ha entregado Jesucristo. En el encabezamiento Lucas nos dice que Jesús dirige sus parábolas a los escribas y fariseos, estrictos cumplidores de su ley e intransigentes con todo otro planteamiento; gente ajena a la misericordia Todos los publicanos y los pecadores se acercaban a Él para oírle, y los fariseos y los escribas murmuraban diciendo: “Éste acoge a los pecadores y come con ellos”. Es verdad. Jesús acoge a los pecadores; y no solo eso, sino que come con ellos, lo que era particularmente escandaloso para los estrictos cumplidores de la ley. Todo es verdad; es la verdad que da razón de la Encarnación del Verbo  de Dios; para esto ha venido el Hijo de Dios al mundo. Acogiendo a los pecadores el Señor nos revela que su Padre es rico en misericordia. La c...

La armadura de Dios

Meditación sobre Ef 6,10-24 Las Cartas de San Pablo están cuajadas de páginas admirables dedicadas a invitarnos a luchar para ser fieles a Jesucristo. Son unos textos en los que el Apóstol se va centrando en todas las dimensiones de la vida de fe del cristiano. Son páginas que hay que leer despacio, meditar en la oración y, con la gracia de Dios, esforzarse en vivirlas. Esta página, con la que termina la Carta a los Efesios, se centra en las armas necesarias para vencer en la lucha. Por lo demás, confortaos en el Señor y en la fuerza de su poder; revestíos con la armadura de Dios para que podáis resistir las insidias del diablo, porque no es nuestra lucha contra la sangre o la carne, sino contra los principados, las potestades, las dominaciones de este mundo de tinieblas, y contra los espíritus malignos que están en los aires. Por eso,  poneos  la armadura de Dios para que podáis resistir en  el día   malo y , tras vencer en todo,  permanezcáis  firmes. ...

El Misterio de Cristo

 Meditación sobre Ef 3,1-21 Desde el comienzo de su Carta Pablo nos ha revelado unas cosas preciosas sobre el Misterio de nuestro Señor Jesucristo. Poderosas son las cosas que nos va a revelar ahora el Apóstol: Por lo cual yo, Pablo, el prisionero de Cristo por vosotros los gentiles...  si es que conocéis la misión de la gracia que Dios me concedió en orden a vosotros: cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del Misterio, tal como brevemente acabo de  exponeros . Según esto, leyéndolo podéis entender mi conocimiento del Misterio de Cristo; Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido ahora revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio, del cual he llegado a ser ministro, conforme al don de la gracia de Dios a mí concedida por la fuerza de su poder. Dios, por medio de ...

Cristo es Cabeza de la Iglesia

 Meditación sobre Ef 5,21-33 San Pablo nos revela en esta página las líneas de fuerza de la vida en la Iglesia; en esa revelación va dibujando su naturaleza: Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben  estarlo a  sus maridos en todo. Cristo es cabeza de la Iglesia; la Iglesia es su Cuerpo, del que Él es el salvador. La Iglesia vive sujeta a Cristo. No hay salvación fuera de esa sumisión. La profunda novedad de la que Pablo nos habla es nuestro Señor Jesucristo, y la referencia de todo en la Iglesia a Cristo Jesús. El fundamento en el que se asienta la grandeza y la dignidad del matrimonio cristiano es que refleja y hace presente la unión entre Cristo y la Iglesia.    La clave es el temor de Cristo; el deseo de no defraudarlo y de vivirlo ...

Caminad en el amor

Meditación sobre Ef 5,1-20 San Pablo acaba de decirnos: No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención. En este horizonte continúa: Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridísimos, y caminad en el amor, lo mismo que Cristo nos amó y se entregó por nosotros como  oblación y ofrenda de suave olor  ante Dios. Qué palabras tan admirables. Con qué profundidad desarrolla el Apóstol lo que significa dejarse llevar por el Espíritu Santo de Dios y no entristecerlo . En estas pocas líneas está contenido el misterio del cristianismo, que es un misterio de amor familiar: el Padre acoge el amor con el que el Hijo se entrega por nosotros. Emociona pensar que somos hijos queridísimos de Dios, que podemos caminar en el amor por ese camino que ha abierto Cristo y que le ha llevado a entregarse por nosotros como oblación y ofrenda de suave olor ante Dios.    Me parece que hay que dejar que las palabras de San Pablo se n...