Meditación sobre Jn 16,28-33 Estamos en el Cenáculo. La larga conversación de Jesús con sus discípulos toca a su fin. Ha sido una poderosa revelación y una sentida despedida. Jesús nos deja una declaración profunda y directa sobre su identidad y misión: “Salí del Padre y vine al mundo; de nuevo dejo el mundo y voy al Padre”. Estas palabras contienen su Misterio: desde la Encarnación del Hijo de Dios a la Ascensión de Cristo Resucitado. Estas palabras contienen lo permanente, lo firme, lo inamovible del cristianismo. El fundamento es, como Jesús nos reveló al final del encuentro con Nicodemo, el Amor que su Padre Dios nos tiene: “Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo Único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él. El que cree en Él, no es juzgado; pero el que no cree ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo Único de D...
Meditación sobre 1 Pe 2,18-25 San Pedro encabeza su Carta con una referencia a la acción de la Santísima Trinidad en los cristianos: Pedro, apóstol de Jesucristo, a los que viven como extranjeros en la Dispersión: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, con la acción santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su Sangre. A vosotros gracia y paz abundantes. Después de una larga y preciosa bendición a Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran misericordia, escuchamos lo que el apóstol de Jesucristo va a decir a los cristianos que tienen la condición social de siervos: Los siervos sed sumisos con todo respeto a vuestros dueños, no sólo a los buenos e indulgentes, sino también a los severos. Porque es gracia que uno, por consideración a Dios, soporte penas sufriendo injustamente pues, ¿qué gloria hay en soportar los golpes cuando habéis faltado? Pero si obrando el bien soportáis el sufr...