Meditación sobre Lc 14,25-35 Jesús nos va a revelar lo que significa ser su discípulo: Caminaba con Él mucha gente, y volviéndose les dijo: “Si alguno viene a mí y no me ama más que a su padre, a su madre, a su mujer, a sus hijos, a sus hermanos, a sus hermanas y hasta su propia vida, no puede ser discípulo mío”. Jesús invita al que quiera ir a Él para ser su discípulo. Jesús nunca fuerza. Jesús invita. Pero pone las condiciones. Para ser discípulo suyo la primera condición –vendrán dos más– es que tenemos que amarlo más que a las personas más queridas; y más que a nuestra propia vida. Cuando le amamos así lo que recibimos de Él es asombroso. Cuando se ama a Jesús como Él nos dice, entonces el Señor transforma todos los amores nobles y transforma la propia vida: todo lo podemos arraigar en el amor a Jesús; y el Señor lo abre a la vida eterna. Esos amores ya no estarán marcados con el sello de la muerte porque, para liberarnos del pecado y de la muerte, para abrir...
Meditación sobre Jn 15,9-11 Estamos en el Cenáculo; Jesús está a punto de salir al encuentro con la Cruz. La revelación que nos va a dejar ahora es particularmente consoladora: “Como el Padre me amó, así os he amado Yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos permaneceréis en mi amor, como Yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su Amor. Os he dicho esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría sea completa”. Jesús nos revela que Él es el Hijo Amado del Padre. El Padre solo tiene un Amor, que es el amor con el que ama a su Hijo Unigénito. Permanecer en el amor del Padre guardando sus mandamientos es la razón del vivir de Jesús. Jesús nos revela que ha venido al mundo para amarnos con el amor con el que su Padre le ama a Él; y tiene la esperanza de que permanezcamos en su amor. Por eso nos invita a guardar sus mandamientos; guardar las palabras de Jesús es el único modo de permanecer en el amor que nos tiene. Para guardar l...