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Caminad en el amor

Meditación sobre Ef 5,1-20 San Pablo acaba de decirnos: No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención. En este horizonte continúa: Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridísimos, y caminad en el amor, lo mismo que Cristo nos amó y se entregó por nosotros como  oblación y ofrenda de suave olor  ante Dios. Qué palabras tan admirables. Con qué profundidad desarrolla el Apóstol lo que significa dejarse llevar por el Espíritu Santo de Dios y no entristecerlo . En estas pocas líneas está contenido el misterio del cristianismo, que es un misterio de amor familiar: el Padre acoge el amor con el que el Hijo se entrega por nosotros. Emociona pensar que somos hijos queridísimos de Dios, que podemos caminar en el amor por ese camino que ha abierto Cristo y que le ha llevado a entregarse por nosotros como oblación y ofrenda de suave olor ante Dios.    Me parece que hay que dejar que las palabras de San Pablo se n...
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La vida nueva en Cristo

Meditación sobre Ef 4,17-32 San Pablo nos ha dicho que la finalidad de la vida del cristiano es que, viviendo la verdad con caridad, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo.  Con este horizonte escuchamos al Apóstol: Por lo tanto, digo y testifico esto en el Señor: que ya no viváis como viven los gentiles, en sus vanos pensamientos, con el entendimiento oscurecido, ajenos a la vida de Dios a causa de la ignorancia en que están por la ceguera de sus corazones. Los cuales, habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas. Qué escena tan penosa. Los vanos pensamientos, el entendimiento oscurecido y la ceguera de sus corazones ha llevado a estas personas a vivir ajenos a la vida de Dios y, como consecuencia, han perdido el sentido moral y se han entregado al libertinaje. Como viven ajenos a Dios, que es la Luz, tienen el corazón ciego; viven en la ignorancia por excelencia, que es no conocer a Dios. ...

La edificación del Cuerpo de Cristo

 Meditación sobre Ef 4,1-16 San Pablo, en los dos primeros capítulos de la Carta, nos ha revelado el Misterio de la Voluntad de Dios, el designio que Dios se propuso realizar  en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra. Con este horizonte escuchamos al Apóstol: Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. San Pablo nos dice que está preso por el Señor; por el Señor de cielos y tierra; él no está en prisión por luchas de poder de este mundo. Pablo está preso por ...

La pregunta por la vida

Meditación sobre Lc 10,25-37 San Lucas nos invita a asistir al encuentro de Jesús con un doctor de la Ley: S e levantó un doctor de la Ley y dijo para tentarle: “Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?” Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?” Respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Le dijo: “ Bien has  respondido. Haz eso y vivirás”.   El doctor de la Ley hace la pregunta realmente importante, y la hace al único que le puede responder. Solo Jesús, el Hijo que ha venido al mundo a traernos la vida que recibe del Padre, puede responder a esa pregunta; solo la vida que Él nos trae es vida eterna, vida que podremos llegar a tener en herencia. Lo demás pasará.    El Señor deja claro que esas palabras de la Ley que cita el escriba son palabra de Dios. Jesús nos garantiza que sobre este mandamiento podemos edificar nue...

Yo les he dado a conocer tu Nombre

Meditación sobre Jn 17,20-26 Para San Juan la oración en el Cenáculo es la puerta por la que Jesús entra en su Pasión. Escuchamos el final de esta admirable oración. Jesús ha estado intercediendo ante su Padre por sus apóstoles; ahora lo va a hacer por nosotros: “No ruego solo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como Tú, Padre, en mí y Yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado”. Qué oración tan preciosa. Jesús ruega al Padre por nosotros. Le pide que todos seamos uno. Pero es una unidad que no responde a programas sociológicos, culturales ni cosas por el estilo; es la unidad que tiene  su origen y fundamento en la comunión del Padre y el Hijo. Esta es la unidad que el Hijo ha venido a traernos. Fruto de esa unidad es que el mundo llegue a creer que Jesús es el enviado del Padre. En esta fe está la Salvación. En esta fe está la verdad fundamental y la clav...

Yo les he dado tu Palabra

Meditación sobre Jn 17,9-19 La oración de Jesús en el Cenáculo se convierte en intercesión por los que el Padre le ha dado. En esta oración el horizonte de revelación se expande de modo asombroso: “Yo ruego por ellos; no ruego por el mundo, sino por los que me has dado, porque son tuyos. Todo lo mío es tuyo, y lo tuyo mío, y he sido glorificado en ellos. Yo ya no estoy en el mundo, pero ellos sí están en el mundo, y  Yo voy  a ti. Padre Santo, cuida en tu Nombre a los que me has dado, para que sean uno como nosotros. Cuando estaba con ellos,  Yo cuidaba  en tu Nombre a los que me diste. He velado por ellos y ninguno se ha perdido, salvo el hijo de la perdición, para que se cumpliera la Escritura. Pero ahora voy a ti, y digo estas cosas  en el  mundo para que tengan en sí mismos mi alegría colmada”. Qué cosas tan preciosas le dice Jesús a su Padre acerca de nosotros. Qué importancia tiene el cuidado en esta oración de Jesús. Qué horizontes nos abre en la vid...

Padre, ha llegado la Hora

Meditación sobre Jn 17,1-8 En el Cenáculo, justo antes de salir al encuentro con la Cruz, Jesús se dirige a su Padre Dios en una intensa oración. Es una página única. En los Evangelios Jesús nos habla mucho de su Padre; aquí Jesús habla con su Padre y le pide por Él mismo, por sus discípulos y por los futuros creyentes. Esta oración expresa los sentimientos con los que Jesús afronta su Pasión y es, según San Juan, la puerta por la que va ha entrar en el misterio que culminará en la glorificación del Padre, en su propia glorificación y en que pueda darnos la vida eterna. Esta oración de Jesús es una poderosa revelación: Así habló Jesús, y levantando los ojos al cielo dijo: “Padre, ha llegado la Hora; glorifica a tu Hijo, para que tu Hijo te glorifique a ti. Y que según el poder que le has dado sobre toda carne, dé también vida eterna a todos los que Tú le has dado. Ésta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y al que Tú has enviado, Jesucristo. Yo te he glorif...