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El Misterio de Cristo

 Meditación sobre Ef 3,1-21 Desde el comienzo de su Carta Pablo nos ha revelado unas cosas preciosas sobre el Misterio de nuestro Señor Jesucristo. Poderosas son las cosas que nos va a revelar ahora el Apóstol: Por lo cual yo, Pablo, el prisionero de Cristo por vosotros los gentiles...  si es que conocéis la misión de la gracia que Dios me concedió en orden a vosotros: cómo me fue comunicado por una revelación el conocimiento del Misterio, tal como brevemente acabo de  exponeros . Según esto, leyéndolo podéis entender mi conocimiento del Misterio de Cristo; Misterio que en generaciones pasadas no fue dado a conocer a los hombres, como ha sido ahora revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu: que los gentiles sois coherederos, miembros del mismo Cuerpo y partícipes de la misma Promesa en Cristo Jesús por medio del Evangelio, del cual he llegado a ser ministro, conforme al don de la gracia de Dios a mí concedida por la fuerza de su poder. Dios, por medio de ...
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Cristo es Cabeza de la Iglesia

 Meditación sobre Ef 5,21-33 San Pablo nos revela en esta página las líneas de fuerza de la vida en la Iglesia; en esa revelación va dibujando su naturaleza: Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben  estarlo a  sus maridos en todo. Cristo es cabeza de la Iglesia; la Iglesia es su Cuerpo, del que Él es el salvador. La Iglesia vive sujeta a Cristo. No hay salvación fuera de esa sumisión. La profunda novedad de la que Pablo nos habla es nuestro Señor Jesucristo, y la referencia de todo en la Iglesia a Cristo Jesús. El fundamento en el que se asienta la grandeza y la dignidad del matrimonio cristiano es que refleja y hace presente la unión entre Cristo y la Iglesia.    La clave es el temor de Cristo; el deseo de no defraudarlo y de vivirlo ...

Caminad en el amor

Meditación sobre Ef 5,1-20 San Pablo acaba de decirnos: No entristezcáis al Espíritu Santo de Dios, con el que fuisteis sellados para el día de la redención. En este horizonte continúa: Sed, pues, imitadores de Dios, como hijos queridísimos, y caminad en el amor, lo mismo que Cristo nos amó y se entregó por nosotros como  oblación y ofrenda de suave olor  ante Dios. Qué palabras tan admirables. Con qué profundidad desarrolla el Apóstol lo que significa dejarse llevar por el Espíritu Santo de Dios y no entristecerlo . En estas pocas líneas está contenido el misterio del cristianismo, que es un misterio de amor familiar: el Padre acoge el amor con el que el Hijo se entrega por nosotros. Emociona pensar que somos hijos queridísimos de Dios, que podemos caminar en el amor por ese camino que ha abierto Cristo y que le ha llevado a entregarse por nosotros como oblación y ofrenda de suave olor ante Dios.    Me parece que hay que dejar que las palabras de San Pablo se n...

La vida nueva en Cristo

Meditación sobre Ef 4,17-32 San Pablo nos ha dicho que la finalidad de la vida del cristiano es que, viviendo la verdad con caridad, crezcamos en todo hasta Aquel que es la Cabeza, Cristo.  Con este horizonte escuchamos al Apóstol: Por lo tanto, digo y testifico esto en el Señor: que ya no viváis como viven los gentiles, en sus vanos pensamientos, con el entendimiento oscurecido, ajenos a la vida de Dios a causa de la ignorancia en que están por la ceguera de sus corazones. Los cuales, habiendo perdido el sentido moral, se entregaron al libertinaje, hasta practicar con desenfreno toda suerte de impurezas. Qué escena tan penosa. Los vanos pensamientos, el entendimiento oscurecido y la ceguera de sus corazones ha llevado a estas personas a vivir ajenos a la vida de Dios y, como consecuencia, han perdido el sentido moral y se han entregado al libertinaje. Como viven ajenos a Dios, que es la Luz, tienen el corazón ciego; viven en la ignorancia por excelencia, que es no conocer a Dios. ...

La edificación del Cuerpo de Cristo

 Meditación sobre Ef 4,1-16 San Pablo, en los dos primeros capítulos de la Carta, nos ha revelado el Misterio de la Voluntad de Dios, el designio que Dios se propuso realizar  en la plenitud de los tiempos: hacer que todo tenga a Cristo por Cabeza, lo que está en los cielos y lo que está en la tierra. Con este horizonte escuchamos al Apóstol: Os exhorto, pues, yo, preso por el Señor, a que viváis de una manera digna de la vocación con que habéis sido llamados, con toda humildad, mansedumbre y paciencia, soportándoos unos a otros por amor, poniendo empeño en conservar la unidad del Espíritu con el vínculo de la paz. Un solo Cuerpo y un solo Espíritu, como una es la esperanza a que habéis sido llamados. Un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, por todos y en todos. San Pablo nos dice que está preso por el Señor; por el Señor de cielos y tierra; él no está en prisión por luchas de poder de este mundo. Pablo está preso por ...

La pregunta por la vida

Meditación sobre Lc 10,25-37 San Lucas nos invita a asistir al encuentro de Jesús con un doctor de la Ley: S e levantó un doctor de la Ley y dijo para tentarle: “Maestro, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?” Él le dijo: “¿Qué está escrito en la Ley? ¿Cómo lees?” Respondió: Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con todas tus fuerzas, y con toda tu mente; y a tu prójimo como a ti mismo. Le dijo: “ Bien has  respondido. Haz eso y vivirás”.   El doctor de la Ley hace la pregunta realmente importante, y la hace al único que le puede responder. Solo Jesús, el Hijo que ha venido al mundo a traernos la vida que recibe del Padre, puede responder a esa pregunta; solo la vida que Él nos trae es vida eterna, vida que podremos llegar a tener en herencia. Lo demás pasará.    El Señor deja claro que esas palabras de la Ley que cita el escriba son palabra de Dios. Jesús nos garantiza que sobre este mandamiento podemos edificar nue...

Yo les he dado a conocer tu Nombre

Meditación sobre Jn 17,20-26 Para San Juan la oración en el Cenáculo es la puerta por la que Jesús entra en su Pasión. Escuchamos el final de esta admirable oración. Jesús ha estado intercediendo ante su Padre por sus apóstoles; ahora lo va a hacer por nosotros: “No ruego solo por éstos, sino también por aquellos que, por medio de su palabra, creerán en mí, para que todos sean uno. Como Tú, Padre, en mí y Yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que Tú me has enviado”. Qué oración tan preciosa. Jesús ruega al Padre por nosotros. Le pide que todos seamos uno. Pero es una unidad que no responde a programas sociológicos, culturales ni cosas por el estilo; es la unidad que tiene  su origen y fundamento en la comunión del Padre y el Hijo. Esta es la unidad que el Hijo ha venido a traernos. Fruto de esa unidad es que el mundo llegue a creer que Jesús es el enviado del Padre. En esta fe está la Salvación. En esta fe está la verdad fundamental y la clav...