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La conversión de san Pablo

Meditación sobre Ga 1,1-24 San Pablo abre la Carta a los Gálatas con la clara conciencia de su elección y con una admirable síntesis de la Redención: Pablo, apóstol, no de parte de los hombres ni por mediación de hombre alguno, sino por Jesucristo y Dios Padre, que le resucitó de entre los muertos, y todos los hermanos que conmigo están, a las Iglesias de Galacia. Gracia a vosotros y paz de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo, que se entregó a sí mismo por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso, según la voluntad de nuestro Dios y Padre, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén. La salvación nos viene por la entrega que Jesucristo hace de su vida por nuestros pecados, para librarnos de este mundo perverso y hacernos hijos de su Padre Dios. Pero no ha sido iniciativa suya, sino obediencia a la voluntad de nuestro Dios y Padre. Resucitándolo de entre los muertos, el Padre manifiesta que ha aceptado la ofrenda de su Hijo, que lo ha hecho ...
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Oh Dios, ten compasión de mí

Meditación sobre Lc 18,9-14 Vamos a escuchar una parábola de Jesús sobre la oración. El evangelista deja claro a quien dirige el Señor sus palabras y qué es lo que pretende: Dijo también esta parábola a algunos que confiaban mucho en sí mismos, teniéndose por justos, y despreciaban a los demás. Es una parábola dirigida a los que se tienen por justos –es decir, por santos–. Es una parábola que Jesús dirige a estas personas para que se conviertan mientras todavía están a tiempo. ¿A cuánta gente le habrá cambiado la vida esta parábola a lo largo de estos dos mil años de historia de la Iglesia? Escuchemos la parábola: “Dos hombres subieron al templo a orar, el uno fariseo, el otro publicano. El fariseo, en pie, oraba para sí de esta manera: «Oh Dios, te doy gracias porque no soy como los demás hombres, rapaces, adúlteros, injustos, ni como este publicano. Ayuno dos veces en la semana, pago el diezmo de todo cuanto poseo». Pero el publicano, quedándose lejos, ni siquiera se atrevía a levan...

Si me amáis, guardaréis mis mandamientos

Meditación sobre Jn 14,15-26 Estamos en el Cenáculo. Jesús ha invitado a sus discípulos a creer en Él; ahora les va a invitar a que le amen; les va a decir cómo pueden saber que le aman y las maravillas que se siguen de amarle. La página es preciosa. Como siempre, la invitación que Jesús dirigió a sus discípulos hace dos mil años nos la dirige hoy a cada uno de nosotros. “Si me amáis, guardaréis mis mandamientos; y Yo rogaré al Padre y os dará otro Paráclito para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de la verdad; que el mundo no puede recibir, porque no lo ve ni lo conoce, pero vosotros lo conocéis porque permanece a vuestro lado y está en vosotros”. Jesús invita; no fuerza ni manipula; invita. Siempre el respeto de Dios por nuestra libertad. Si le amamos, nos dice, guardaremos sus mandamientos. Punto. No se trata de emociones y cosas parecidas; el único modo de tener clara conciencia de que amamos a Jesús es escuchar sus palabras, meditarlas en la oración y vivirlas. Las p...

Yo soy la Puerta

Meditación sobre Jn 10,1-10 En esta preciosa página del Evangelio de San Juan Jesús nos revela quién es Él y para qué ha venido al mundo. Lo hace con las imágenes del pastor, el rebaño, el redil y su puerta. Son imágenes que tienen una larga tradición en las Escrituras de Israel para expresar el amor y el cuidado de Dios por su pueblo. Escuchemos. “En verdad, en verdad os digo: el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que escala por otro lado, ése es un ladrón y un salteador; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas.    A éste le abre el portero, y las ovejas escuchan su voz; y a sus ovejas las llama una por una y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, va delante de ellas, y las ovejas le siguen, porque conocen su voz. Pero no seguirán a un extraño, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños”. La clave es la puerta; entrar por la puerta al redil de las ovejas. La puerta es lo que cualifica al pastor: el que e...

Yo estoy en el Padre y el Padre en mí

Meditación sobre Jn 14,1-14 Estamos en el Cenáculo. El Señor ya les ha dicho a sus discípulos que tiene que dejarlos y que, donde Él va, ellos no pueden ir ahora. La tristeza les llena el corazón. Jesús les anima con una revelación asombrosa: “No se turbe vuestro corazón. Creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas moradas. De lo contrario, ¿os hubiera dicho que voy a prepararos un lugar? Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, de nuevo vendré y os llevaré junto a mí, para que donde esté Yo estéis también vosotros. Y adonde Yo voy sabéis el camino”. El Señor invita a sus discípulos a tener fe en Dios y a tener también fe en Él. Es la fe que fortalece y serena el corazón del cristiano. Jesús les revela que todo responde al Amor que su Padre Dios les tiene. Por ese Amor nos envía a su Hijo y dispone las cosas para que podamos estar con Él, en su Casa, para siempre. La fe nos lleva a conocer que la Pasión y la Cruz es el camino por el que el Hijo vuelve...

Yo hablo lo que he visto junto a mi Padre

 Meditación sobre Jn 8,37-47 Estamos en el Templo de Jerusalén. Jesús nos ha revelado el misterio de la libertad cristiana, la libertad que ha venido a darnos, la libertad de la gloria de los hijos de Dios. Los judíos se indignan porque se consideran descendencia de Abraham y piensan que nunca han sido esclavos de nadie. Jesús va a dar un giro a la conversación: “Ya sé que sois linaje de Abraham; pero tratáis de matarme, porque mi Palabra no cala en vosotros. Yo hablo lo que he visto junto a mi Padre; y vosotros hacéis lo que habéis oído de vuestro padre”.    Ellos le respondieron: “Nuestro padre es Abraham”. Jesús les dice: “Si sois hijos de Abraham, haced las obras de Abraham. Pero tratáis de matarme, a mí que os he dicho la verdad que oí de Dios. Eso no lo hizo Abraham. Vosotros hacéis las obras de vuestro padre”. Jesús nos revela que Él es el Hijo Unigénito, que habla lo que ha visto junto a su Padre, y que ha venido a la tierra a decirnos la verdad que ha oído de Di...

Si el Hijo os da la libertad

Meditación sobre Jn 8,31-36 Jesús está enseñando en el Templo. Lo que nos va a revelar en unas pocas palabras es completamente asombroso : Decía, pues, Jesús a los judíos que habían creído en Él: “Si permanecéis en mi Palabra seréis verdaderamente mis discípulos, conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres”.    Ellos le respondieron: “Nosotros somos descendencia de Abraham y nunca hemos sido esclavos de nadie. ¿Cómo dices tú: «Seréis libres»?”    Jesús les respondió: “En verdad, en verdad os digo: todo el que comete pecado es un esclavo. Y el esclavo no se queda en casa para siempre; el hijo se queda para siempre. Si, pues, el Hijo os da la libertad, seréis verdaderamente libres”. Jesús habla de la libertad que solo Él, el Hijo, puede darnos: es la libertad de la gloria de los hijos de Dios: la libertad que nos hace verdaderamente libres, nos libera de la esclavitud del pecado y nos abre las puertas de la Casa del Padre para siempre. Para darnos esa libertad ha ...