Meditación sobre Jn 6,32-47 Estamos en la sinagoga de Cafarnaúm. Los judíos le hablan a Jesús del maná, el pan enviado por Dios a los israelitas durante los años que estos deambularon por el desierto, y el Señor se sirve de ese pan, que tanta importancia tiene en las Escrituras de Israel, para irlos introduciendo en el misterio de la Eucaristía; “En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo. Ellos le dijeron: “Señor, danos siempre de ese pan”. Poderosa revelación. Solo el Padre puede darnos el pan de Dios, el pan que baja del cielo y da la vida al mundo. Enseguida Jesús nos va a decir que Él es ese pan. Les dijo Jesús: “Yo soy el Pan de vida; el que venga a mí no tendrá hambre, y el que crea en mí no tendrá nunca sed. Pero os lo he dicho: Me habéis visto y no creéis. Todo lo que me dé el Padre vendrá a mí, y al que venga a mí no lo echa...
Meditación sobre Mc 12,28-34 Estamos ya muy cerca de la Pasión. Desde que Jesús hizo su entrada mesiánica en Jerusalén, el evangelista ha ido recogiendo los innobles intentos de los príncipes de los sacerdotes, de los escribas y los ancianos, de los fariseos, los herodianos, y los saduceos para sorprender a Jesús y tener algo de lo que acusarle. Ahora nos encontramos con la actitud leal y bienintencionada de un escriba. Este encuentro es como una brisa de aire fresco en la atmósfera putrefacta de Jerusalén. Acercóse uno de los escribas que les había oído y, viendo que les había respondido muy bien, le preguntó: “¿Cuál es el primero de todos los mandamientos?” Jesús le contestó: “El primero es: «Escucha, Israel: El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas». El segundo es: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No existe otro mandamiento mayor que éstos”. Este escriba es grande: h...