Meditación sobre Mt 9,9-13 Estamos en Cafarnaúm. Jesús acaba de perdonar los pecados y curar a un paralítico. El evangelista continúa: Pasando Jesús de allí, vio a un hombre, llamado Mateo, sentado en el despacho de impuestos, y le dice: “Sígueme”. Él se levantó y lo siguió. El relato de la vocación de Mateo no puede ser más sobrio. Con Cristo llega el Reino de Dios, y en cada una de sus palabras resuena la última hora. Cuando Mateo escucha a Jesús que le dice: «Sígueme», este hombre descubre que seguir al Señor es lo único que puede llenar de sentido su vida, y abrirla a la eternidad. Por eso su respuesta: «Él se levantó y le siguió». Todo tiene el vigor de lo definitivo que Jesús ha traído al mundo. ¿Qué hubiese sido de este hombre si se hubiera quedado sentado en su despacho de impuestos? No es difícil imaginarlo. Pero se dejó mover por el Espíritu Santo y siguió a Jesús. A partir de ese día su vida fue alucinante: Apóstol y Evangelista, escuchó al Señor día a...
Meditación sobre Jn 3,13-21 Después de las enseñanzas a Nicodemo, Jesús nos revela: “Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga la vida eterna”. Jesús es el Hijo del hombre que ha bajado del cielo y, una vez que termine la obra que Dios le ha encomendado realizar, subirá al cielo. La obra que su Padre le ha encomendado realizar es darnos la vida eterna. Dios obra por nuestra salvación. Siempre. Solo. La historia de la serpiente del desierto se encuentra en el capítulo 21 del libro de los Números: el israelita mordido por una serpiente venenosa quedaba curado al mirar la serpiente de bronce que el Señor mandó a Moisés levantar en un mástil. Jesús, el Hijo del hombre, será levantado en la Cruz, para que todo el que crea en Él tenga la vida eterna. Todo pecador que mire al Cruci...