Meditación sobre Jn 3,13-21 Después del encuentro con Nicodemo, Jesús continúa: “Nadie ha subido al cielo sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en Él tenga la vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo que le entregó a su Hijo Unigénito, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna”. El acontecimiento de la serpiente al que se refiere Jesús está relatado en Nm 21,4-9. El Hijo del hombre, que es el Hijo Unigénito de Dios, nos revela por qué ha bajado del cielo y por qué se ha dejado levantar en la Cruz. Lo que está en el origen y es razón de todo es el amor que su Padre Dios nos tiene. La finalidad es darnos la vida eterna, la vida de hijos de Dios. Lo que articula el Amor de Dios y la vida eterna es la fe en Jesucristo. Si estas palabras de Jesús se nos graban en el corazón llenarán nuestra vida de paz. En el origen está el am...
Meditación sobre 1 Pe 1,1-9 San Pedro nos escribe esta Carta para ayudarnos a alcanzar la salvación, que es la meta de nuestra fe. Hasta esa hora gloriosa en la que entraremos en nuestra verdadera patria, todos vivimos como extranjeros en la dispersión. Pedro, apóstol de Jesucristo, a los que viven como extranjeros en la dispersión: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, con la acción santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su Sangre. A vosotros gracia y paz abundantes. La tierra es de Dios y, aunque el hombre no tiene en ella morada permanente, vivimos ya como elegidos de Dios Padre para, con la acción santificadora del Espíritu, obedecer a Jesucristo y ser rociados con su Sangre. Es la Nueva y Definitiva Alianza en la Sangre de Cristo cuyo fruto es la gracia y paz abundante. La alianza del Sinaí en la sangre de los novillos inmolados como sacrificio fue un tipo. Ahora, un una precios...