Meditación sobre Lc 7,36-50 El relato que Lucas nos ha dejado del encuentro de Jesús con una mujer pecadora es conmovedor. El Espíritu Santo, con la colaboración de los Profetas, ha grabado en el corazón de esa mujer el sello del Israel fiel: la conciencia del propio pecado y la seguridad de que su Dios es grande en perdonar. Escuchemos el relato: Un fariseo le rogó que comiera con él, y entrando en la casa del fariseo se puso a la mesa. Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora, al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un frasco de alabastro con perfume y, estando detrás de Él, a sus pies, llorando, comenzó a bañar con lágrimas sus pies y los enjugaba con sus cabellos; y besaba sus pies y los ungía con el perfume. Esta mujer conoce a Jesús y, del modo que sólo el Espíritu Santo sabe, esta mujer ha adquirido la certeza de que en Jesús de Nazaret ha venido al mundo la misericordia de Dios. Y va a su encuentro. Sabe que el Señor entenderá el lenguaje del f...
Meditación sobre Jl 2,12-17 Ante la terrible amenaza de la llegada del «Día de Yahveh» – ¡Día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y densa niebla! – Dios, por medio del profeta Joel, invita al pueblo al arrepentimiento y la penitencia. Realmente Joel es un verdadero profeta de Israel, uno de esos hombres que hicieron grande al verdadero Israel de Dios: Ahora, pues, –oráculo del Señor– convertíos a Mí de todo corazón, con ayuno, con llanto y con lamento. Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos. Convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es clemente y compasivo, lento a la ira y rico en misericordia y se ablanda ante la desgracia. ¿Quién sabe si volverá y se ablandará, y dejará tras sí una bendición? Presentad ofrenda y libación al Señor, vuestro Dios. Que invitación tan preciosa nos dirige Dios. Primero directamente, luego por medio del profeta. Qué revelación tan profunda de su Misterio: Dios nos invita a volver a Él con ayuno, con llanto, con lamento, símbolo...