Meditación sobre Mt 11,28-30 Después de la preciosa oración de alabanza al Padre, Señor del cielo y de la tierra, Jesús nos dirige tres invitaciones: “Venid a mí todos los que estáis fatigados y agobiados y Yo os daré descanso. Tomad sobre vosotros mi yugo, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón. Y hallaréis descanso para vuestras almas, porque mi yugo es suave y mi carga ligera”. Jesús nos invita a ir a Él para darnos descanso. Solo Él, el Hijo Amado del Padre, puede hacerlo, porque ir a Jesús es encontrarse con el Amor con el que el Padre ama a su Hijo. Así lo expresa al final de la oración en el Cenáculo (Jn 17,25s): “Padre justo, el mundo no te conoció; pero Yo te conocí, y éstos han conocido que Tú me enviaste. Les he dado a conocer tu Nombre y lo daré a conocer, para que el Amor con que Tú me has amado esté en ellos y Yo en ellos. S olo en ese Amor, que se abre a la eternidad, encontraremos el descanso para nuestras almas. Todo lo demás está bajo el poder de la ang...
Meditación sobre Mt 10,32-42 El día que María y José llevaron a Jerusalén al Niño para presentarlo al Señor, el anciano Simeón fue Templo movido por el Espíritu. Al entrar los padres con el niño Jesús para cumplir lo que prescribía la Ley sobre Él, lo tomó en sus brazos y, después de bendecir a Dios y a los padres, le dijo a María, su madre (Lc 2,34s): “Mira, éste ha sido puesto para ruina y resurrección de muchos en Israel, y para signo de contradicción –y a tu misma alma la traspasará una espada– , a fin de que se descubran los pensamientos de muchos corazones”. Con este horizonte vamos a escuchar algunas de las instrucciones que Jesús dió a sus doce discípulos cuando los envió en misión apostólica. “A todo el que me confiese delante de los hombres, también Yo le confesaré delante de mi Padre que está en los cielos. Pero al que me niegue delante de los hombres, también Yo le negaré delante de mi Padre que está en los cielos”. Jesús es signo de contradicción. Ante Él cada uno tiene qu...