Meditación sobre Lc 22,31-38 Estamos en la Última Cena. Jesús les ha dicho a sus discípulos: “Vosotros sois los que habéis perseverado conmigo en mis pruebas” . Ahora cambia completamente el horizonte. Primero se dirige a Simón: “¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero Yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos”. El hombre, por el pecado, rechaza ser siervo de Dios y, libremente, se hace esclavo de Satanás. En la medida del pecado Satanás adquiere poder sobre él ante Dios. Jesús ruega a Dios por Simón. Solo por Simón. Qué fuerza tienen estas palabras de Jesús: “Yo he rogado por ti” . Cristo le pide al Padre una sola cosa: que la fe de Simón no desfallezca. Jesús sabe que su Padre le escucha; por eso dice: “cuando hayas vuelto” . Entonces Simón estará en condiciones de cumplir la misión que Jesucristo le encarga. Solo Pedro podrá, por voluntad de ...
Meditación sobre Is 52,13-53,12 Esta profecía del Siervo sufriente de Yahveh me parece la revelación más profunda que nos ha dejado el Antiguo Testamento sobre el Misterio de Cristo. Jesús nos dirá que es necesario que se cumpla en Él lo que está escrito en esta profecía (Lc 22,37). La profecía manifiesta el carácter de expiación vicaria de los sufrimientos redentores del Siervo de Dios: Mirad: mi Siervo triunfará, será ensalzado, enaltecido y encumbrado. Como muchos se horrorizaron de él –tan desfigurado estaba que no tenía aspecto de hombre ni apariencia de ser humano–, así él asombrará a muchas naciones. Por su causa los reyes cerrarán la boca, al ver lo que nunca les habían narrado y contemplar lo que jamás habían oído. Habla Dios. Deja claro que la última palabra la tendrá la exaltación: su Siervo triunfará y, una vez realizada la Redención, Dios lo ensalzará, lo enaltecerá y lo encumbrará. Pero el camino será terrible y el Siervo de Dios quedará completamente desfigurado...