Meditación sobre Jn 17,6-19 Después de pedirle al Padre que lo glorifique, la oración de Jesús en el Cenáculo se centra en los que el Padre le ha dado. Jesús le dice al Padre, y nos revela a nosotros, cómo ha realizado la obra que le ha encomendado realizar. “He manifestado tu Nombre a los que me diste del mundo. Tuyos eran, Tú me los confiaste y ellos han guardado tu Palabra. Ahora han conocido que todo lo que me has dado proviene de Ti, porque las palabras que me diste se las he dado. Ellos las han recibido y han conocido verdaderamente que Yo salí de Ti y han creído que Tú me enviaste”. El Hijo ha venido al mundo para manifestar, a los que quieran acoger esa revelación, el Misterio de su Padre Dios. Qué importancia tiene para Jesús que sus discípulos sean un don que el Padre le ha hecho, que hayan guardado la Palabra del Padre y que hayan llegado a creer que Jesús es el Hijo de Dios que el Padre nos ha enviado. En el cristianismo todo gira alrededor del misterio del don...
Meditación sobre Jn 17,1-5 Justo después de la entrada mesiánica de Jesús en Jerusalén, pocos días antes de la Pasión, San Juan nos dice: Había algunos griegos de los que subían a adorar en la fiesta. Estos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: “Señor, queremos ver a Jesús”. Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús. Qué bien expresada está lo que va a constituir la misión de los apóstoles de Jesús en la Iglesia: llevar a gente de toda procedencia al encuentro con Jesús. Jesús les respondió: “Ha llegado la hora de que sea glorificado el Hijo del hombre. En verdad, en verdad os digo: si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda él solo; pero si muere, da mucho fruto”. Ha llegado la hora que la creación esperaba desde el pecado del origen; la hora para la que el Hijo de Dios ha venido al mundo; la hora de la fecundidad. Ha llegado también la hora de la angustia del alma de Jesús: “Ahora mi alma está turbada. Y ¿que voy ...