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Mostrando las entradas etiquetadas como Escrituras de Israel

La añoranza de Jerusalén

 Meditación sobre Sal 137 El Espíritu Santo ha grabado en el corazón de Israel fiel el sello del anhelo de Dios y del lugar de su presencia. Junto a los ríos de Babilonia, allí nos sentábamos y llorábamos, acordándonos  de Sión. En los álamos de la orilla teníamos colgadas nuestras cítaras. Israel ha sido deportado a Babilonia, Jerusalén ha sido conquistada y el Templo destruido. La situación de los judíos es dramática. Las lágrimas y las cítaras colgadas de los álamos expresan la tristeza de los israelitas. El recuerdo de Sión contiene una profunda tentación: ¿Habrá sido todo una alucinación propiciada por casualidades históricas? Moisés, la Alianza del Sinaí, la Tierra Prometida, Jerusalén y el Templo ¿ha sido obra de Dios o pura obra humana de la que ya no queda nada? Lo que van a pedirles los deportadores  ahonda esta tentación: Allí nos pidieron nuestros  deportadores  cánticos, nuestros raptores alegría: «¡Cantad para nosotros un cantar de Sión!» Babi...

La misericordia de Dios

 Meditación sobre  Salmo 113 El Salterio encabeza este Salmo dándonos una buena clave de lectura: Alabanza al Señor, que se abaja desde el cielo para exaltar al desvalido ¡Aleluya! Alabad, siervos del Señor, alabad el Nombre del Señor. Bendito sea el Nombre del Señor, ahora y por siempre, sin fin. Desde la salida del sol hasta el ocaso, alabado sea el Nombre del Señor. El Salmo, que nos va a dejar una profunda revelación del misterio de Dios, comienza con una preciosa invitación a vivir alabando el Nombre del Señor desde la salida del sol hasta el ocaso; ahora y por siempre; sin fin. Así, con nuestra colaboración, la alabanza de Dios llenará la tierra; y la creación cumplirá su finalidad. Que la alabanza del Creador es la finalidad de la creación está expresado en no pocos lugares de las Escrituras de Israel, especialmente en el precioso «Cántico de los tres jóvenes» del libro de Daniel.    Podemos alabar ininterrumpidamente el Nombre del Señor porque todas las activ...

Bendito el hombre que confía en el Señor

Meditación sobre Jer 17,5-10 Los Profetas de Israel. Siempre los Profetas de Israel. Los oráculos de los Profetas han ido revelando a lo largo de los siglos el misterio del corazón de Dios y de sus relaciones con Israel. Luego, esa sabiduría que solo puede proceder de Dios se ha ido difundiendo en los Salmos y en tantos libros del Antiguo Testamento y, desde ahí, ha pasado a la vida de la Iglesia. Nada se ha perdido. Los Profetas  han hecho grande a Israel.    En esta preciosa página del profeta Jeremías el Señor, Dios de Israel, trata, con el tema de los dos caminos, de animar a los israelitas a que recorran el camino que lleva al encuentro definitivo con Él. Escuchemos: Así dice el Señor: “Maldito el hombre que confía en el hombre y pone en la carne su apoyo, alejando su corazón del Señor. Será como el tamarisco en la estepa: no verá venir el bien, vivirá en los sitios áridos del desierto, en tierra salada, donde nadie puede vivir”. ¿Por qué el ...

Misericordia, Dios mío

 Meditación sobre el Salmo 51 (50) El Salmo, conocido desde hace siglos como «Salmo Miserere» y que pertenece al grupo de los siete Salmos Penitenciales de la Iglesia Católica, es una escuela de cómo vivir la filiación divina.  El Libro del Salterio lo introduce diciendo: Del maestro de coro. Salmo. De David.   Cuando el profeta Natán le visitó después que aquél se había unido a Betsabé. Nos centramos en algunas estrofas. La primera contiene una magnífica revelación: Tenme piedad, oh Dios, según tu amor; por tu inmensa ternura borra mi delito, lávame a fondo de mi culpa y de mi pecado purifícame. Cómo se nota la influencia de los Profetas de Israel en esta profunda oración; la influencia de esos magníficos oráculos en los que Dios se revela rico en misericordia y grande en perdonar. Es el amor de su Dios lo que le da completa seguridad al salmista de que va a ser lavado de su culpa y purificado de su pecado. Pedirle perdón a Dios es experimentar la felicidad de encon...

Cuarto canto del Siervo

Meditación sobre Is 52,13-53,12 Esta profecía del Siervo sufriente de Yahveh me parece la revelación más profunda que nos ha dejado el Antiguo Testamento sobre el Misterio de Cristo. Jesús nos dirá que es necesario que se cumpla en Él lo que está escrito en esta profecía (Lc 22,37). La profecía manifiesta el carácter de expiación vicaria de los sufrimientos redentores del Siervo de Dios: Mirad: mi Siervo triunfará, será ensalzado, enaltecido y encumbrado. Como muchos se horrorizaron de él –tan desfigurado estaba que no tenía aspecto de hombre ni apariencia de ser humano–, así él asombrará a muchas naciones. Por su causa los reyes cerrarán la boca, al ver lo que nunca les habían narrado y contemplar lo que jamás habían oído. Habla Dios. Deja claro que la última palabra la tendrá la exaltación: su Siervo triunfará y, una vez realizada la Redención, Dios lo ensalzará, lo enaltecerá y lo encumbrará. Pero el camino será terrible y el Siervo de Dios quedará completamente desfigurado...

El Misterio de Dios

 Meditación sobre Jl 2,12-17 Ante la terrible amenaza de la llegada del «Día de Yahveh» – ¡Día de tinieblas y de oscuridad, día de nublado y densa niebla! –  Dios, por medio del profeta Joel, invita al pueblo al arrepentimiento y la penitencia. Realmente Joel es un verdadero profeta de Israel, uno de esos hombres que hicieron grande al verdadero Israel de Dios: Ahora, pues, –oráculo del Señor– convertíos a Mí de todo corazón, con ayuno, con llanto y con lamento. Rasgad vuestros corazones y no vuestros vestidos. Convertíos al Señor, vuestro Dios, porque es clemente y compasivo, lento a la ira y rico en misericordia y se ablanda ante la desgracia. ¿Quién sabe si volverá y se ablandará, y dejará tras sí una bendición? Presentad ofrenda y libación al Señor, vuestro Dios. Que invitación tan preciosa nos dirige Dios. Primero directamente, luego por medio del profeta. Qué revelación tan profunda de su Misterio: Dios nos invita a volver a Él con ayuno, con llanto, con lamento, símbolo...

El Señor es mi luz y mi salvación

Meditación sobre Sal 27 El Salmo 27 es una poderosa revelación de la naturaleza de Dios, una preciosa oración, y un firme acto de fe, de esperanza, y de amor. ¿Quién es el autor de esta revelación? ¿el salmista? No. La sabiduría, la ciencia, y la piedad humana no puede llegar al misterio de Dios. El autor es el Espíritu Santo, que es también el autor de todas esas magníficas revelaciones de las que está cuajado el Libro de Salterio. El Salmo comienza con un admirable acto de fe: De David . El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién he de temer? El Señor es el refugio de mi vida, ¿por quién he de temblar? Cuando se me acercan malhechores para devorar mi carne, son ellos, mis adversarios y enemigos, los que tropiezan y sucumben. Aunque acampe contra mí un ejército, mi corazón no teme; aunque estalle una guerra contra mí, estoy seguro en ella. Dios es mi luz, Dios es mi salvación, Dios es el refugio de mi vida. Qué poderosa revelación sobre la naturaleza de Dios y su relación con el salm...