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Mostrando entradas de diciembre, 2025

Le siguió una gran muchedumbre

Meditación sobre Mc 3,7-12 Otra vez va Jesús con sus discípulos hacia el mar, ese humilde lago de Genesaret que fue testigo de tantas cosas grandes y por el que Jesús debió tener un afecto especial. Ese mar, cooperador de tantas obras de Jesús, fue más de una vez la cátedra desde la que Jesús nos ha dirigido su enseñanza. Jesús se retiró con sus discípulos hacia el mar, y le siguió una gran muchedumbre de Galilea. También de Judea, de Jerusalén, de Idumea, del otro lado del Jordán, de los alrededores de Tiro y Sidón, una gran muchedumbre, al oír lo que hacía, acudió a Él. Entonces, a causa de la multitud, dijo a sus discípulos que le  prepararan  una pequeña barca para que no le aplastaran pues, habiendo curado a muchos, cuantos padecían dolencias se le echaban encima para tocarlo. La muchedumbre acude a Jesús al oír lo que hacía. ¿Y qué es lo que hacía Jesús? Pues, realmente, lo que hace Jesús con sus palabras y sus obras, lo que hará con su Pasión y Resurrección, es revelarn...

La blasfemia contra el Espíritu Santo

Meditación sobre Mc 3,22-30 Justo después de la elección de los Doce, Jesús vuelve con sus discípulos a Cafarnaúm. L a muchedumbre que se aglomera no le deja tiempo ni para comer. Sus parientes fueron a hacerse cargo de Él pensando que estaba fuera de sí. Pero lo verdaderamente triste es el comportamiento de los escribas de Jerusalén: Y los escribas que habían bajado de Jerusalén decían: “Tiene a Beelzebul, y en virtud del príncipe de los demonios expulsa los demonios”. Estos escribas no pueden ser más innobles; en lugar de alegrarse porque algunos hombres hayan sido liberados de la posesión diabólica y de reconocer en esas expulsiones el poder de Dios, como no pueden negar los hechos recurren a la calumnia. Reducen la expulsión de los demonios, esa manifiesta obra de Dios, a luchas de poder en el mundo de los espíritus inmundos; y Jesús queda reducido a un esbirro más al servicio de Beelzebul . Realmente, que razón tenía el anciano Simeón cuando, el día de la Presentación de Jesú...

Institución de los Doce

Meditación sobre Mc 3,13-21 Los tesoros muertos del Antiguo Testamento, los títulos que aparecen en las Escrituras de Israel y que habían envejecido incumplidos, todo vuelve tener una nueva vida con Jesús de Nazaret. Todo encuentra en Jesucristo su cumplimiento, su verdadero sentido y una absoluta novedad. Las riquezas del pueblo de Dios que seguían activas adquieren nueva vida: el Mesías, el Espíritu, el Templo de Jerusalén, la Sinagoga, los Salmos, los Profetas, las grandes fiestas religiosas y tantas otras cosas.    Cristo Jesús tomó las Escrituras de Israel entre sus manos y las llenó de sí mismo: con sus palabras y sus milagros; con los misterios de su Encarnación, de su Pasión y de su Glorificación; y de tantos otros modos. Y eligió a los Doce Apóstoles para llevar su esta obra al mundo entero: Subió al monte y llamó a los que Él quiso; y vinieron donde Él. Instituyó Doce, para que estuvieran con Él, y para enviarlos a predicar con poder de expulsar los demonios. Institu...

Qué es la verdad

Meditación sobre Jn 18,33–38 El encuentro de Jesús con Pilato en el relato de la Pasión según san Juan: Pilato entró de nuevo al pretorio, hizo llamar a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el Rey de los judíos?” Respondió Jesús: “¿Dices eso por tu cuenta, o es que otros te lo han dicho de mí?” Pilato respondió: “¿Es que yo soy judío? Tu pueblo y los sumos sacerdotes te han entregado a mí. ¿Qué has hecho?” Respondió Jesús: “Mi Reino no es de este mundo. Si mi Reino fuese de este mundo, mi gente habría combatido para que no fuese entregado a los judíos: pero mi Reino no es de aquí”. Entonces Pilato le dijo: “¿Luego tú eres Rey?” Respondió Jesús: “Sí, como dices, Yo soy Rey. Yo para esto he nacido y para esto he venido al mundo: para dar testimonio de la verdad. Todo el que es de la verdad, escucha mi voz”. Le dice Pilato: “¿Qué es la verdad?” Y después de decir esto, se dirigió otra vez a los judíos y les dijo: “Yo no encuentro en él ninguna culpa”. Jesús tranquiliza a Pilato; no tiene por qué pr...

El Sí y el Amén

Meditación sobre 2 Cor 1,18-22 San Lucas, justo después de contarnos el nacimiento de Jesús, nos dice h abía unos pastores por aquellos contornos, que dormían al raso y vigilaban por turno su rebaño durante la noche y que se les presentó el Ángel del Señor y les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. En la segunda Carta a los Corintios San Pablo nos va a decir que ese Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre es la prueba definitiva de la fidelidad de Dios: Jesús, el Hijo, es el gran sí de Dios. ¡Por la fidelidad de Dios! que la palabra que  os dirigimos  no es “sí” y “no”. Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, a quien os predicamos Silvano, Timoteo y yo, no fue “sí” y “no”; en Él no hubo más que “Sí”. Pues todas las promesas hechas por Dios han tenido ...

Ricos ante Dios

Meditación sobre Lc 12,13-21 Nos dice San Lucas que, como tantas otras veces, se había reunido una muchedumbre para escuchar la enseñanza de Jesús. Una de estas personas le interrumpe: “Maestro, di a mi hermano que reparta la herencia conmigo”. Jesús le respondió: “Hombre, ¿quién me ha constituido juez o repartidor entre vosotros?” Y les dijo: “Mirad y guardaos de toda codicia porque, aun en la abundancia, la vida de uno no está asegurada por sus bienes”. El Señor tiene claro que lo que no pertenece a ese hacer la voluntad del Padre que le ha enviado no le atañe. Con la respuesta a este hombre, Jesús nos dice: céntrate en la misión que Dios te ha encargado; vive desde la voluntad de Dios para ti; desentiéndete  del resto. Solo viviendo desde la voluntad de Dios nuestra vida está asegurada para la eternidad. Jesús nos enseña que lo que no asegura la vida eterna no tiene ningún valor. Y los bienes de este mundo –por muchos que sean– están todos marcados con el sello de la muerte...

Acuérdate de Jesucristo

Meditación sobre  2 Tim 2,8-13 Timoteo fue uno de los más estrechos colaboradores de San Pablo; un hombre que gozó de su completa confianza y al que el Apóstol quería de un modo especial. Pablo le escribe desde la prisión, que esta vez es la antesala de la muerte. A Pablo la muerte no le altera. Él ha sido elegido apóstol de Cristo Jesús, por voluntad de Dios, para anunciar la Promesa de vida que está en Cristo Jesús; eso es lo que ha hecho y está tranquilo. Su confianza en Dios la expresa el Apóstol en una página conmovedora con la que se despide de su amigo: Cuanto a mí, estoy a punto de ser derramado en  libación  y el momento de mi partida es inminente. He combatido  el buen  combate, he llegado a la meta en la carrera, he guardado la fe. Ya me está preparada la corona de la justicia que aquel  Día  me entregará el Señor, justo Juez; y no solamente a mí, sino también a todos los que aman su Venida. Pablo entiende su vida de apósto...

En casa de Simón y Andrés

Meditación sobre Mc 1,29-34 San Marcos nos dice que Jesús comienza a proclamar el Evangelio de Dios anunciando que el tiempo se ha cumplido y que el Reino de Dios está cerca, e invitando a la conversión y a la fe. Un sábado se presenta en la sinagoga de Cafarnaúm y manifiesta la cercanía del Reino de Dios enseñando con autoridad y liberando a un hombre poseído por un espíritu inmundo. La gente queda admirada y la fama de Jesús comienza a extenderse.    Desde la sinagoga se dirige Jesús a la casa de Simón y Andrés, y en esta casa de familia vamos a ser testigos de cómo va creciendo el Reino de Dios en esta privilegiada tierra de Galilea: Cuando salió de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.   Qué admirable relato; qué familiar y qué sencillo todo; Jesús se acerca, toma de la mano a la muje...

Ha de saber el mundo que amo al Padre

Meditación sobre Jn 14,27-31 Estamos en el Cenáculo. Jesús, que está a punto de encaminarse al encuentro con la Cruz, se está despidiendo de sus discípulos. Les dice que ellos son la razón por la que tiene que dejarlos. La razón es alucinante, y nos alcanza a cada uno de nosotros: “ En la Casa de mi Padre hay muchas mansiones; si no, os lo habría dicho; porque voy a prepararos un lugar. Y cuando haya ido y os haya preparado un lugar, volveré y os tomaré conmigo, para que donde esté Yo estéis también vosotros”. Todo responde al amor que Dios nos tiene y al deseo de tenernos con Él en su Casa para siempre. Jesús siempre nos habla del amor que su Padre nos tiene. La medida de ese amor es que la Pasión y la Cruz es el camino que el Hijo tiene que recorrer para ir a prepararnos un lugar en la Casa de su Padre. Pero volverá a nosotros para llevarnos con Él. Antes de irse, Jesús nos deja su paz: “La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo. No se turbe vuestro corazón ni s...

Esperanza de la gloria futura

Meditación sobre Rom 8,18-27 Seguimos meditando esta página admirable de la Carta a los Romanos. El Apóstol nos acaba de decir: El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, también herederos: herederos de Dios, coherederos de Cristo; con tal de que  padezcamos  con Él, para ser con Él también glorificados. Con este horizonte continuamos. San Pablo se va a centrar en la importancia que nuestra glorificación tiene en el designio de Dios, y en como afecta a toda la creación. Porque estimo que los sufrimientos del tiempo presente no son comparables con la gloria que se ha de manifestar en nosotros.   La clave es unir los sufrimientos del tiempo presente a la Cruz de Cristo: padecer con Cristo para ser con Él también glorificados. La multitud de cristianos fieles a Jesucristo a lo largo de la vida de la Iglesia confirma la verdad de estas palabras de San Pablo. T ambién la creación espera con ansia nuestra partic...

Vencer con Cristo

 Meditación sobre Ap 2-3 El libro del Apocalipsis se abre con una poderosa revelación de Jesucristo Resucitado. De esta revelación toma el autor del libro los rasgos de Jesucristo que aparecen en las cartas que dirige a las siete iglesias de Asia. El valor simbólico del número siete sugiere que son cartas que Cristo envía a la Iglesia universal. Esas cartas contienen lo que va a ser la vida de la Iglesia a lo largo de los siglos; su lucha para mantenerse fiel a Jesucristo y los peligros a los que estará expuesta. Escuchemos: Al Ángel de la Iglesia de Efeso, y escribe: Esto dice el que tiene las siete estrellas en su mano derecha, el que camina entre los siete candeleros de oro. Conozco tu conducta: tus fatigas y paciencia; y que no puedes soportar a los malvados y que pusiste a prueba a los que se llaman apóstoles sin serlo y descubriste su engaño. Tienes paciencia y has sufrido por mi nombre sin desfallecer. Pero tengo contra ti que has perdido tu amor de antes. Date cuenta, pues,...