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Entrada mesiánica en Jerusalén

  Meditación sobre Jn 12,12-19 Después del prólogo con el que abre su evangelio, San Juan nos dice:  Y éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron donde él desde Jerusalén sacerdotes y levitas a preguntarle: ¿Quién eres tú? Él confesó, y no negó; confesó: Yo no soy el Cristo . El Bautista tiene claro que a las autoridades judías sólo les interesa saber si él se tiene por el Mesías. No, no es el Mesías, pero sí es el que dará testimonio del Ungido: Juan dio testimonio diciendo: He visto al Espíritu que bajaba como una paloma del cielo y se quedaba sobre Él. Y yo no le conocía pero el que me envió a bautizar con agua, me dijo: “Aquel sobre quien veas que baja el Espíritu y se queda sobre él, ése es el que bautiza con Espíritu Santo”. Y yo le he visto y doy testimonio de que éste es el Elegido de Dios . Jesús el Mesías, el Hijo de David al que se refiere el ángel Gabriel el día de la Anunciación: No temas, María, porque has hallado gracia delante de Dios; vas a con...

Conviene que muera un hombre

Meditación sobre Jn 11,46-57 Después de la jornada en Betania, donde Jesús ha revelado que la gloria de Dios es la vida del hombre, el evangelista nos lleva ahora a Jerusalén. Va a ser un día triste de esta ciudad que tanta importancia ha tenido en la primera Alianza. Todo comienza con algunos testigos de lo sucedido en Betania. San Juan había terminado diciendo: Muchos de los judíos que habían venido a casa de María, viendo lo que había hecho, creyeron en Él. Y continúa: Pero algunos de ellos fueron donde los fariseos y les contaron lo que había hecho Jesús. Entonces los sumos sacerdotes y los fariseos convocaron consejo y decían: “¿Qué hacemos? Porque este hombre realiza muchas señales. Si le dejamos que siga así, todos creerán en él y vendrán los romanos y destruirán nuestro Lugar Santo y nuestra nación”. Pero uno de ellos, Caifás, que era el Sumo Sacerdote de aquel año, les dijo: “Vosotros no sabéis nada, ni caéis en la cuenta que os conviene que muera uno solo por el pueblo y no ...

El encuentro con el ciego de nacimiento

Meditación sobre Jn 9 Predicando el Evangelio de Dios en el Templo de Jerusalén, Jesús dice: Yo soy la Luz del mundo; el que me siga no caminará en la oscuridad, sino que tendrá la luz de la vida . Con este horizonte escuchamos el encuentro del que es la luz del mundo con un hombre nacido ciego: Vio, al pasar, a un hombre ciego de nacimiento. Y le preguntaron sus discípulos: Rabbí, ¿quién pecó, él o sus padres, para que haya nacido ciego? Respondió Jesús: Ni él pecó ni sus padres; es para que se manifiesten en él las obras de Dios. Tenemos que trabajar en las obras del que me ha enviado mientras es de día; llega la noche, cuando nadie puede trabajar. Mientras estoy en el mundo, soy Luz del mundo. Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, y untó con el barro los ojos del ciego y le dijo: Vete, lávate en la piscina de Siloé (que quiere decir Enviado). Él fue, se lavó y volvió ya viendo. Jesús realiza una obra de Dios. Y las obras de Dios no se limitan a la dimensión biológ...

El signo del mar

Meditación sobre Jn 6,15-21 San Juan termina el relato de la multiplicación de los panes diciendo: Dándose cuenta Jesús de que intentaban venir a tomarle por la fuerza para hacerle rey, huyó de nuevo al monte él solo . Jesús sube al monte a estar a solas con su Padre. Las horas que allí pasa son horas de oración. Jesús vive desde el Padre, no desde sí mismo. En él todo brota de la oración: lo lleva todo a la oración y en la oración prepara los grandes acontecimientos de su obra salvadora.    ¿Cuál fue el contenido de la oración de Jesús esa noche en el monte? Me parece que Jesús pide al Padre por sus apóstoles, para que acojan en la fe las importantes palabras de vida que les va a entregar al día siguiente en la sinagoga de Cafarnaúm y las lleven al mundo entero. Y pide al Padre por nosotros, los que aceptaremos el testimonio de los apóstoles y creeremos en Jesús. Está rogando por los que viviremos de la Eucaristía, y encontraremos en ella la comunión con Jesucristo y con...

Último testimonio de Juan

Meditación sobre Jn 3,22-36 Jesús deja Jerusalén y baja a la zona del Jordán, donde se dedica a formar a sus discípulos: Después de esto, se fue Jesús con sus discípulos al país de Judea; y allí se estaba con ellos y bautizaba. El evangelista nos dirá un poco después que eran sus discípulos los que bautizaban, no el mismo Jesús. No es todavía el Bautismo cristiano, que solo comienza con la venida del Espíritu Santo en Pentecostés. El Señor los está formando para el día en que los envíe a bautizar con Espíritu Santo. De esto nos habla San Mateo al final de su evangelio. Jesús dirá a sus apóstoles : “Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra. Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que Yo os he mandado. Y he aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo ”. Quizá al escuchar estas palabras los discípulos se acordaron de aquellos lejanos días en ...