Meditación sobre Jn 8,1-11 Estamos en Jerusalén; el Señor está ya cerca de la Pasión. San Juan nos dice: Jesús se fue al monte de los Olivos. De madrugada se presentó otra vez en el Templo, y todo el pueblo acudía a Él. Entonces se sentó y se puso a enseñarles. El Señor ha puesto su cátedra en el Templo de Jerusalén. El Templo alcanza la hora verdaderamente grande de su historia; ha cumplido la misión a la que Dios le destinó. Hoy, allí, en el Templo de Jerusalén, estamos todos los que deseamos, mas que nada en el mundo, escuchar la enseñanza de Jesús, porque tenemos la certeza de que solo Él tiene palabras de vida eterna. Los escribas y fariseos le llevan una mujer sorprendida en adulterio, la ponen en medio y le dicen: “Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. Moisés nos mandó en la Ley apedrear a estas mujeres. ¿Tú qué dices?” Esto lo decían para tentarle, para tener de qué acusarlo. Jesús, inclinándose, se puso a escribir con el dedo en la tierra. El com...
Meditaciones para amigos