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Mostrando entradas de abril, 2026

Quédate con nosotros

Meditación sobre Lc 24,13-35 Estamos en Jerusalén. Estamos en el primer día de la semana, el día en el que Jesucristo ha Resucitado. Las mujeres de Galilea, que han ido al sepulcro muy de mañana, no hallaron el cuerpo del Señor. También Pedro fue al sepulcro y tampoco encontró nada. Dos de los discípulos del Señor en los que San Lucas se va a centrar se alejan de Jerusalén entristecidos por los acontecimientos y decididos a dejar la Iglesia. Jesús les sale al encuentro: Aquel mismo día iban dos de ellos a un pueblo llamado Emaús, que distaba sesenta estadios de Jerusalén, y conversaban entre sí sobre todo lo que había pasado. Y sucedió que, mientras ellos conversaban y discutían, el mismo Jesús se acercó y siguió con ellos; pero sus ojos estaban velados para que no le conocieran. Él les dijo: “¿De qué discutís entre vosotros mientras vais andando?” Ellos se pararon  con aire  entristecido. Uno de ellos llamado Cleofás le respondió: “¿Eres tú el único residente en Jerusalén que...

La gran misericordia de Dios

 Meditación sobre 1 Pe 1,1-9 San Pedro nos escribe esta Carta para ayudarnos a alcanzar la salvación, que es la meta de nuestra fe. Hasta esa hora gloriosa en la que entraremos en nuestra verdadera patria, todos vivimos como extranjeros en la dispersión. Pedro, apóstol de Jesucristo, a los que viven como extranjeros en la dispersión: en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según el previo conocimiento de Dios Padre, con la acción santificadora del Espíritu, para obedecer a Jesucristo y ser rociados con su Sangre. A vosotros gracia y paz abundantes. La tierra es de Dios y, aunque el hombre no tiene en ella morada permanente, vivimos ya como elegidos de Dios Padre para, con la acción santificadora del Espíritu, obedecer a Jesucristo y ser rociados con su Sangre. Es la Nueva y Definitiva Alianza en la Sangre de Cristo cuyo fruto es la gracia y paz abundante. La alianza del Sinaí en la sangre de los novillos inmolados como sacrificio fue un tipo. Ahora, un una precios...

La oración de intercesión

Meditación sobre Lc 23,32-34 Las Escrituras de Israel están cuajadas de oraciones de intercesión. No pocas de ellas son magníficas; forman un largo camino que Israel, sabedor que su Dios es rico en Misericordia y grande en perdonar, fue recorriendo con confianza. La Misericordia de Dios abre espacio a la oración de intercesión. El camino de la intercesión alcanza su etapa decisiva en la oración de Jesús en la Pasión. Desde la Cruz Jesús pide al Padre por el mundo entero. L a primera palabra de Jesús en la Cruz, según el relato de San Lucas, es la oración de intercesión: Llevaban además otros dos malhechores para ejecutarlos con Él. Cuando llegaron al lugar llamado Calvario, lo crucificaron allí a Él y a los malhechores, uno a la derecha y otro a la izquierda.  Jesús decía: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen”. Son nuestros pecados, no los soldados, los que crucificaron a Jesús en el lugar llamado Calvario. San Pedro, en su primera Carta, lo explica admirablemente:...

Hijas de Jerusalén, no lloréis por mí

 Meditación sobre Lc 23,26-31 Lucas nos acaba de decir que Pilato cedió ante lo que la muchedumbre pedía: soltó a Barrabás –un asesino–  y a Jesús se lo entregó a su voluntad. El relato continúa: Cuando le llevaban echaron mano de un cierto Simón de Cirene, que venía del campo, y le cargaron la cruz para que la llevará detrás de Jesús.   Con el estilo claro y elegante que le caracteriza, San Lucas nos deja una información que emociona. Un hombre, Simón de Cirene, quizá un campesino, tiene el honor y la extraordinaria dignidad de cargar con la cruz y llevarla detrás de Jesús. Tantísimos cristianos a lo largo de la historia habrán deseado prestarle al Señor este servicio en su Pasión. Qué nobleza debe de tener este hombre a los ojos de Dios. ¿Cómo habrá sido el encuentro de Simón de Cirene con Jesucristo Resucitado?    Simón nos abre un camino, un camino que se recorre haciendo todo el bien que podamos. Un camino en el que no importa si conocemos la persona ...

¡Crucifícalo, crucifícalo!

 Meditación sobre Lc 23,13-25 Pilato, al saber que Jesús era de la jurisdicción de Herodes, se lo remitió. Este, después de burlarse del Señor, se lo devolvió. El relato de San Lucas continúa: Pilato convocó a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo y les dijo: “Me habéis traído a este hombre como alborotador del pueblo, pero yo le he interrogado delante de vosotros y no he hallado en este hombre ninguno de los delitos de que le acusáis. Ni tampoco Herodes, porque nos lo ha remitido. Nada ha hecho, pues, que merezca la muerte. Así que le castigaré y le soltaré”.   Ahora es Pilato el que convoca a los sumos sacerdotes, a los magistrados y al pueblo. Ahora, de forma oficial, con la autoridad que le da el ser el Procurador romano y el haber investigado el caso públicamente, Pilato declara que no ha hallado en ese hombre ninguno de los delitos de que le acusan, que nada ha hecho que merezca la muerte. Pero no deja a Jesús en libertad.    El castigo era la fla...

La Hora de Jesús

Meditación sobre Jn 13,1-20 San Juan abre su Evangelio con un prólogo en el que hace una síntesis admirable del misterio de Jesucristo. También con un prólogo, esta vez más breve, nos introduce en el relato de la Pasión y Resurrección de Jesús. La fiesta de la Pascua judía, que era la conmemoración de la liberación de la esclavitud de Egipto, hace de fondo al relato de la Cena de Jesús, que sabe que ha llegado su Hora. Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su Hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Es la Hora que la humanidad esperaba desde que el pecado del origen lo encerró todo en el ámbito de la muerte y transformó la creación en un gigantesco sepulcro al que, generación tras generación, los hombres iban pasando para no salir jamás. Jesús va a abrir el camino para que todo el que quiera seguirle pueda pasar de este mundo al Padre. Los amó hasta el extremo . En el Co...

¿Eres tú el Rey de los judíos?

 Meditación sobre Lc 23,1-12 Después de la farsa del juicio en casa del sumo sacerdote, donde Jesús se revela como el Hijo del hombre que estará sentado a la diestra del poder de Dios, San Lucas continúa el relato: Y levantándose todos ellos, le llevaron ante Pilato. Comenzaron a acusarle diciendo: “Hemos encontrado a éste alborotando a nuestro pueblo, prohibiendo pagar tributos al César y diciendo que él es Cristo Rey”. Pilato le preguntó: “¿Eres tú el Rey de los judíos?” Él le respondió: “Sí, tú lo dices”. Pilato dijo a los sumos sacerdotes y a la gente: “Ningún delito encuentro en este hombre”. Estos hombres dicen verdad cuando informan a Pilato que Jesús ha revelado que Él es  Cristo Rey. Lo triste es que no le han hecho ningún caso. Y también es muy triste que tampoco Pilato le hace ningún caso cuando Jesús le dice que, efectivamente, Él es el Mesías, el Rey de los judíos.    Pilato se comporta con cierta autoridad. Él es el representante del Cesar y las tr...

Si tú eres el Cristo, dínoslo

 Meditación sobre Lc 22,63-71 Estamos en el atrio de la casa del sumo sacerdote. Después de las negaciones de Pedro, ahora descargan sobre Jesús las primeras burlas. Los ultrajes y los desprecios tienen una presencia grande en la Pasión del Hijo de Dios. Los hombres que le tenían preso se burlaban de Él y le golpeaban; y cubriéndolo con un velo le preguntaban: “¡Adivina! ¿Quién es el que te ha pegado?” Y le insultaban diciéndole otras muchas cosas. La maldad que descarga sobre el Señor en su Pasión tiene un alto contenido de burla. Si meditas despacio los cuatro Evangelios te sorprenderá la cantidad de burlas a las que Jesús se somete sin una queja. Te sorprenderá la cantidad y variedad de personas que se consideran con el derecho y la autoridad de burlarse de Jesús. Y pensarás: «yo soy uno de los que, tantas veces, me he burlado del Señor».    Las burlas de Jesús manifiestan la particular vileza del corazón pecador; y la humildad de Jesús. ¿Por qué Jesús, que es Dios, se...