Meditación sobre Rom 8,1-17 El Apóstol comienza este capítulo, que tiene una importancia particular en la Carta, con una afirmación sobre el combate decisivo. La libertad en Cristo se presenta como vida según el Espíritu. De la esclavitud bajo la Ley, que lleva al pecado y la muerte, los cristianos pasan, mediante el bautismo en Cristo Jesús, a la novedad del Espíritu que es la ley interior, fuente de vida. Así pues, ninguna condenación pesa ya sobre los que están en Cristo Jesús. Porque la ley del Espíritu que da la vida en Cristo Jesús te liberó de la ley del pecado y de la muerte. Pues lo que era imposible a la Ley, reducida a la impotencia de la carne, Dios lo ha hecho posible; enviando a su propio Hijo en una carne semejante a la del pecado, y a causa del pecado, ha condenado el pecado en la carne, a fin de que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros, que no andamos según la carne, sino según el Espíritu. Qué revelación tan preciosa. El núcleo es, como siempre, el amor que ...
Meditaciones para amigos