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La Anunciación

Meditación sobre Lc 1,26-38 Después del anuncio a Zacarías, y una vez que Isabel, su mujer, ha concebido, San Lucas continúa: Al sexto mes fue enviado por Dios el ángel Gabriel a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la casa de David; el nombre de la virgen era María.  Todo va a suceder desde Dios. Hoy, con la revelación del misterio de la Santísima Trinidad y la Encarnación de su Hijo Unigénito, Dios principia la etapa decisiva de la obra de Salvación. Todo va a suceder en el ámbito del matrimonio de María y José, un matrimonio absolutamente único porque ha sido preparado por Dios para ser el hogar donde va a nacer su Hijo. Por eso es una realidad a la que no hay acceso desde el ámbito de la naturaleza y la cultura. Todo lo que podemos llegar a conocer de esta gran obra de Dios es porque Él nos lo ha revelado.  El evangelista continúa: Y entrando, le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor es contigo”. Ella se conturb...

Muerte del Bautista

Meditación sobre Mc 6,14-29 El nombre de Jesús se va difundiendo por Galilea. Muchos lo asocian al de Juan: Se enteró el rey Herodes, pues su nombre se había hecho célebre. Algunos decían: “Juan el Bautista ha resucitado de entre los muertos y por eso actúan en él fuerzas milagrosas”; otros decían: “Es Elías”; otros: “Es un profeta como los demás profetas”. Al enterarse Herodes, dijo: “Aquel Juan, a quien yo decapité, ése ha resucitado”. Los Evangelios están cuajados de estas manifestaciones de interés sobre quién es Jesús. Reflejan el deseo de los evangelistas por que nos hagamos esa pregunta cada uno. San Juan expresa con claridad este deseo al final de su Evangelio:  Jesús realizó en presencia de los discípulos otras muchas señales que no están escritas en este libro. Éstas han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su Nombre . Los Evangelios están al servicio de nuestra fe. Nunca lo agradeceremos bastante, porq...

El encuentro con la mujer sirofenicia

Meditación sobre Mc 7,24-31  Cuando el ángel Gabriel informó a María iba a concebir en el seno y a dar a luz un hijo al que pondría por nombre Jesús, le reveló: Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo, y el Señor Dios le dará el trono de David, su padre; reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reino no tendrá fin. Jesús conoce –solo Él lo conoce– la importancia que Israel tiene en el designio salvador de Dios. Por eso, desde el Jordán hasta la Ascensión, Jesús se dedica exclusivamente a alimentar a Israel con el pan de vida de su palabra y de sus obras de poder. Éste es el horizonte para entender el encuentro que vamos a meditar. El relato arranca en Galilea, donde la gente atosiga a Jesús de tal manera que no les quedaba tiempo ni para comer. Y partiendo de allí se fue a la región de Tiro, y entrando en una casa quería que nadie lo supiese, pero no logró pasar inadvertido. En cuanto oyó hablar de Él, una mujer cuya hija tenía un espíritu impuro entró y se postró...

Dejad que los niños vengan a Mí

Meditación sobre Mc 10,13-16 En el encuentro con Nicodemo Jesús nos revela: “Tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por Él". La salvación consiste en acoger el amor de Dios. Por eso la mejor imagen de cómo recibir el Reino de Dios es la de los niños, que viven seguros y felices en el amor de sus padres: Le presentaban unos niños para que los tocara; pero los discípulos les reñían. Mas Jesús, al ver esto, se enfadó y les dijo: “Dejad que los niños vengan a Mí; no se lo impidáis, porque de los que son como ellos es el Reino de Dios. En verdad os digo: el que no reciba el Reino de Dios como niño, no entrará en él”. Y abrazaba a los niños, y los bendecía poniendo las manos sobre ellos. Jesús nos dice que todos los que han entrado en el Reino de Dios en estos dos mil años de vida de la Iglesia – muchedumbre ...

El Hijo del hombre será entregado

Meditación sobre Mc 10,32-34 Desde que inició el último viaje a Jerusalén, Jesús comenzó a enseñar a sus apóstoles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser reprobado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, ser matado y resucitar a los tres días, la reacción de los suyos fue de rechazo total: Tomándole aparte, Pedro, se puso a reprenderlo . Pocos días después, Jesús les volvió a hablar de su Muerte y Resurrección: “El Hijo del hombre será entregado en manos de los hombres; le matarán y a los tres días de haber muerto resucitará” . La reacción fue de incomprensión y miedo, no fue de abierta oposición: “Pero ellos no entendían lo que les decía y temían preguntarle” . Ahora les va a dejar el tercer anuncio, el último antes de la Cena: Iban de camino subiendo a Jerusalén, y Jesús marchaba delante de ellos; ellos estaban sorprendidos y los que le seguían tenían miedo. Tomó otra vez a los Doce y comenzó a decirles lo que le iba a suceder: “Mirad que subimos a Jerusalén y...

El encuentro con el hombre rico

Meditación sobre Mc 10,17-31 En el Cenáculo, después del lavatorio de los pies, Jesús dijo a sus discípulos:  “Vosotros me llamáis ‘el Maestro’ y ‘el Señor’, y decís bien, porque lo soy” . Jesús es el Maestro. Solo Él conoce al Padre y lo puede revelar. La palabra del Maestro que es Jesús nos llega desde la profundidad del Misterio de Dios; nos revela el amor que Dios nos tiene; y nos enseña el camino de la vida eterna. Por eso su palabra resuena siempre en el horizonte del Juicio: en nuestra vida todo depende de si la recibimos o no. Vamos a asistir al encuentro de Jesús con un hombre: Se ponía ya en camino cuando uno corrió a su encuentro, y arrodillándose ante Él le preguntó: “Maestro bueno, ¿qué he de hacer para tener en herencia vida eterna?” Jesús le dijo: “¿Por qué me llamas bueno? Nadie es bueno sino sólo Dios. Ya sabes los mandamientos: ‘No mates, no cometas adulterio, no robes, no levantes falso testimonio, no seas injusto, honra a tu padre y a tu madre’. Él, entonces, le...

Lo que Dios unió, no lo separe el hombre

Meditación sobre Mc 10,1-12 Los Profetas de Israel presentan la Alianza del Sinaí como una Alianza Esponsal. Así, por ejemplo, en el libro del profeta Oseas, Dios dirige a su pueblo unas palabras profundamente reveladoras de su relación con ellos: “Yo te desposaré conmigo para siempre; te desposaré conmigo en justicia y en derecho, en amor y en compasión; te desposaré conmigo en fidelidad, y tú conocerás a Yahveh”. Israel conocerá a su Dios cuando lo conozca como el Esposo fiel. Es como conocen los israelitas fieles, el pueblo humilde y pobre que ha puesto en Dios su confianza. Con estos hombres y mujeres que conocen a su Dios nos encontramos en el admirable libro de Tobías, y en el Evangelio de la Infancia de San Lucas. Con este horizonte escuchamos a San Marcos: Y levantándose de allí va a la región de Judea, y al otro lado del Jordán, y de nuevo vino la gente donde Él y, como acostumbraba, les enseñaba.  Jesús ha dejado definitivamente Cafarnaúm, y aprovecha el poco tiempo que l...