Meditación sobre Lc 8,19-21 En el Evangelio de San Juan, Jesús nos dice: “Todo lo que me da el Padre vendrá a mí, y al que viene a mí no lo echaré fuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me ha enviado. Ésta es la voluntad de Aquel que me ha enviado: que no pierda nada de lo que Él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. Porque ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en Él tenga vida eterna, y Yo lo resucitaré en el último día”. Jesús deja claro que Él ha bajado del cielo para hacer la voluntad de su Padre. Esa es la razón por está dispuesto a no perder nada de lo que el Padre le ha dado; incluso al precio de la Cruz. El corazón de la vida de Jesús es la voluntad de Aquel que le ha enviado. Con este horizonte escuchamos el relato que Lucas nos ha dejado de un encuentro de Jesús con su madre: Vinieron a verle su madre y sus hermanos, y no podían acercarse a Él a causa de la muchedumbre. Le anunciaro...
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