Meditación sobre 2 Cor 1,18-22 San Lucas, justo después de contarnos el nacimiento de Jesús, nos dice h abía unos pastores por aquellos contornos, que dormían al raso y vigilaban por turno su rebaño durante la noche y que se les presentó el Ángel del Señor y les dijo: “No temáis, pues os anuncio una gran alegría, que lo será para todo el pueblo: os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es el Cristo Señor; y esto os servirá de señal: encontraréis un niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre”. En la segunda Carta a los Corintios San Pablo nos va a decir que ese Niño envuelto en pañales y acostado en un pesebre es la prueba definitiva de la fidelidad de Dios: Jesús, el Hijo, es el gran sí de Dios. ¡Por la fidelidad de Dios! que la palabra que os dirigimos no es “sí” y “no”. Porque el Hijo de Dios, Cristo Jesús, a quien os predicamos Silvano, Timoteo y yo, no fue “sí” y “no”; en Él no hubo más que “Sí”. Pues todas las promesas hechas por Dios han tenido ...
Meditaciones para amigos