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Haced lo que Él os diga

  Meditación sobre Jn 2,1-12 San Juan nos dice que fue en una boda –que en la Escritura es una poderosa imagen de la Salvación– donde Jesús supo que había llegado su Hora: Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos. Y, como faltara vino, la madre de Jesús le dijo: “No tienen vino”. Jesús le responde: “Mujer, ¿qué nos va a ti y a mí? Todavía no ha llegado mi Hora”. Dice su madre a los sirvientes: “Haced lo que Él os diga”. Jesús entiende perfectamente lo que su Madre espera de Él. Pero Jesús vive desde el Padre. Es el Padre el que determina cuándo ha llegado su Hora, esa hora que culminará en la Cruz. Por eso su respuesta. Eso María lo sabe bien. Lo aprendió de labios de su hijo en Jerusalén cuando, al cabo de tres días de búsqueda, lo encontró en el Templo sentado en medio de los doctores. Nos dice San Lucas:  Cuando le vieron, quedaron sorprendidos, y su madre le dijo: “Hi...

Yo soy Rey

  Meditación sobre Jn 18,33-19,5 En el relato de la Pasión Juan nos ha dejado el encuentro de Jesús con Pilato. En ese encuentro el Señor nos revela quién es Él, para que ha venido al mundo, y quiénes serán los que acogerán su venida.  El evangelista nos dice que, desde la casa de Caifás, las autoridades judías han llevado a Jesús al pretorio. Era de madrugada. Pilato procura desentenderse del asunto de Jesús, pero el sumo sacerdote y los demás no se lo consienten. La amenaza de la denuncia al Cesar pesa sobre Pilato. Los judíos le gritan: “¡Si sueltas a ése no eres amigo del César!  ¡Todo el que se hace rey va contra el César!” Y, cuando los sumos sacerdotes clamaron:  “No tenemos más rey que el César”. Pilato les entregó a Jesús para que fuera crucificado. Con este horizonte escuchamos el relato del encuentro: Entonces Pilato entró de nuevo al pretorio, llamó a Jesús y le dijo: “¿Eres tú el Rey de los judíos?” Respondió Jesús: “¿Dices eso por tu cuenta, o es que ot...

Tú eres mi Hijo amado

  Meditación sobre Mc 1,9-13 San Marcos abre su evangelio diciendo: Principio del Evangelio de Jesús, Cristo, Hijo de Dios. Conforme está escrito en Isaías el profeta:  Mira, envío mi mensajero delante de ti,  el que ha de preparar tu camino. Voz del que clama en el desierto: Preparad el camino del Señor,  enderezad sus sendas.  Apareció Juan bautizando en el desierto, proclamando un bautismo de conversión para perdón de los pecados. Acudía a él gente de toda la región de la Judea y todos los de Jerusalén, y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados.     Juan llevaba un vestido de pelos de camello, y un cinturón de cuero ceñía sus lomos, y se alimentaba de langostas y miel silvestre. Y proclamaba: “Detrás de mí viene el que es más fuerte que yo, ante quien no soy digno de desatar, agachado, la correa de sus sandalias. Yo os bautizo con agua, pero Él os bautizará en Espíritu Santo”.   Con este horizonte, el evangelis...

El que no está conmigo está contra mí

  Meditación sobre Lc 11,14-23 Lo que ahora nos va a narrar San Lucas tiene una riqueza de revelación muy grande. Ante lo que vamos a escuchar hay que preguntarse si lo importante es la expulsión del demonio. No. Eso no es lo importante. Lo importante es el poder de hacer el bien que Jesús ha traído al mundo. Estaba expulsando un demonio que era mudo; sucedió que, cuando salió el demonio, rompió a hablar el mudo, y las gentes se admiraron. Pero algunos de ellos dijeron: «Por Beelzebul, príncipe de los demonios, expulsa los demonios». Otros, para ponerle a prueba, le pedían una señal del cielo. Qué admirable obra del Hijo de Dios: expulsando al demonio le da a este hombre el don de la palabra y el don de la libertad; le reintegra plenamente a la sociedad humana. Jesús manifiesta su poder sobre los demonios, pero el verdadero poder del Señor, el poder que es verdaderamente divino, es el poder de hacer el bien.     También Satanás, príncipe de los demonios, tiene p...

Yo os digo

  Meditación sobre Lc 11,5-13 Jesús nos ha enseñado en la oración dominical lo que tenemos que pedir al Padre. Ahora nos va a decir cómo hacerlo, y lo primero que nos va a decir es que nuestra oración tiene que ser perseverante. Lo hace con un ejemplo de lo que sucede entre los hombres; Jesús enmarca su pequeña historia en el horizonte de los que le escuchan: Les dijo también: “Si uno de vosotros tiene un amigo y, acudiendo a él a medianoche, le dice: «Amigo, préstame tres panes, porque ha llegado de viaje a mi casa un amigo mío y no tengo qué ofrecerle»; y aquél, desde dentro, le responde: «No me molestes; la puerta ya está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados; no puedo levantarme a dártelos»; os aseguro, que si no se levanta a dárselo por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite”. El mensaje de la parábola es bien claro: hay que pedir hasta conseguir lo que se pide; hay que pedir con perseverancia, con insistencia, con confianza; h...

Mi casa será casa de oración

  Meditación sobre Lc 19,41-48 Jesús, montado en un borrico, se acerca a Jerusalén envuelto en la alegría y en los cantos de alabanza a Dios de toda la multitud de los discípulos. Hasta que avistó la ciudad. Jesús sabe a qué atenerse sobre los sentimientos y sobre el destino de la gran ciudad y Él, que es el enviado de la misericordia de Dios, se entristecerá hasta llorar por ella. Pero seguirá adelante para llevar a cabo la obra que el Padre le ha encomendado realizar. Faltan ya pocos días para la Pasión san Lucas, con unas líneas penetradas de bondad y melancolía, nos dice que la entrada mesiánica de Cristo en Jerusalén terminó en lágrimas: Y cuando se acercó, al ver la ciudad, lloró por ella, diciendo: “¡Si conocieras también tú en este día lo que te lleva a la paz! Sin embargo, ahora está oculto a tus ojos. Porque vendrán días sobre ti en que no sólo te rodearán tus enemigos con vallas, y te cercarán y te estrecharán por todas partes, sino que te aplastarán contra el suelo a ti...

Omnipotencia suplicante

  Meditación sobre Jn 16,12–15 Jesús, en el Cenáculo, a punto ya de dejar a sus discípulos, les revela:  “Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga Él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir. Él me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros”. En ese «de lo mío» que el Hijo recibe del Padre y que el Espíritu de la verdad nos va revelando desde que vino a nosotros, está contenida la vida de Jesús, todas sus palabras y sus obras. El Espíritu Santo va grabando su revelación en la vida de la Iglesia que es, así, el horizonte hermenéutico para conocer a Jesucristo. Nos centramos en la oración de intercesión de Jesús en la Cruz. Nos dice San Lucas: Cuando llegaron al lugar llamado «Calavera», le crucificaron ...