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Mostrando entradas de diciembre, 2023

Será grande ante el Señor

Meditación sobre Lc 1,1-25 San Lucas abre su Evangelio con un prólogo que tiene una particular calidad teológica y literaria: Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes,  escribírtelas  por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido. E l relato del evangelista, cuya fuente nos dice que está en lo que nos han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y ministros de la palabra, comienza con el anuncio del nacimiento de Juan. Hubo en los días de Herodes, rey de Judea, un sacerdote por nombre Zacarías, del turno de Abías, cuya mujer, descendiente de Aarón, se llamaba Isabel. Eran ambos justos ante Dios, y caminaban irreprensibles en todos los mandamientos...

¿Eres tú el que ha de venir?

Meditación sobre Mt 11,2-15  Juan envía a sus discípulos a hacerle a Jesús la pregunta decisiva. La que todo hombre, del modo que solo Dios conoce, le hará en algún momento de su vida. Porque todos oímos hablar de las obras de Cristo, que son obras de justicia y de verdad, de misericordia y de vida, obras que brotan del amor a Dios.  Juan, que en la cárcel había oído hablar de las obras de Cristo, envió a sus discípulos a decirle: “¿Eres tú el que ha de venir, o debemos esperar a otro?”     Jesús les respondió: “Id y contad a Juan lo que oís y veis: los ciegos ven y los cojos andan, los leprosos quedan limpios y los sordos oyen, los muertos resucitan y se anuncia a los pobres la Buena Nueva. Y bienaventurado aquel que no halle escándalo en mí.” El Bautista está desconcertado. Sabe que Dios le ha enviado como precursor para preparar el camino del que ha de venir, pero el modo como ha entendido su misión tiene poco que ver con el comportamiento de Jesús. Juan...

La Hora de Jesús

Meditación sobre Jn 13,1-20 San Juan abre su Evangelio con un prólogo en el que hace una síntesis admirable del misterio de Jesucristo. También con un prólogo, esta vez más breve, nos introduce en el relato de la Pasión y Resurrección de Jesús. La fiesta de la Pascua judía, la conmemoración de la liberación de la esclavitud de Egipto, hace de fondo al relato de la Cena de Jesús, que sabe que ha llegado su Hora. Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su Hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.  Ha llegado la hora prometida por Dios cuando dijo a la serpiente:  Enemistad pondré entre ti y la mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar. El Hijo de la Mujer va a pisar la cabeza de la serpiente, que se revolverá contra Él.  Ha llegado la Hora en la que el hombre Jesús va a pasar de este mundo al Padre. Es la Hora q...

Los primeros discípulos de Jesús

Meditación sobre Jn 1,40-51 Jesús está comenzando la misión que el Padre le ha encomendado realizar. Juan, fijándose en Jesús que pasaba ha dado testimonio: He ahí el Cordero de Dios . Dos de sus discípulos le han oído y han seguido a Jesús. El evangelista nos dice:  Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Éste se encuentra primeramente con su hermano Simón y le dice: “Hemos encontrado al Mesías” –que significa: «Cristo»–. Y le llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas” –que significa: «Piedra»–. Llevar a Jesús es siempre la prueba de haberse encontrado con Él. Así obra Andrés. Jesús mira a Simón. Qué misterio tan insondable es la mirada de Jesús, una mirada que nos llega desde el Corazón de su Padre; una mirada que es portadora del amor con el que el Padre le ama. Así lo dirá en el Cenáculo: Como el Padre me amó, Yo también os he amado a vosotros; ...

Mirar a María

Meditación sobre la Natividad de María El libro del Génesis nos cuenta que el hombre abrió la puerta al pecado por su desobediencia a Dios; y, con el pecado, entró la muerte en el mundo. Y la Creación, que había brotado de las manos de Dios rebosante de belleza, de bondad, y de vida, quedó convertida en un gigantesco cementerio. Desde ese día el sepulcro fue el destino de todo hombre. Para siempre.  Dios, con la obediencia de una mujer, abrirá otra puerta por la que entrará en el mundo la santidad y la vida eterna. Es la Promesa del origen, contenida en la maldición que dirige a la serpiente: “Enemistad pondré entre ti y la Mujer, y entre tu linaje y su linaje: él te pisará la cabeza mientras acechas tú su calcañar”. Esta promesa de Dios pone en marcha la historia de la salvación. Llegará un día en el que aparecerá una Mujer en la que Dios habrá puesto radical enemistad con Satanás. Hasta que nació María, la tierra estuvo a oscuras, envuelta en las tinieblas del pecado; co...