Meditación sobre Lc 6,39–42 Jesús está hablando a una gran muchedumbre del pueblo, de toda Judea, de Jerusalén y de la región costera de Tiro y Sidón, que habían venido para oírle y ser curados de sus enfermedades. Escuchemos al Señor: Les añadió una parábola: “¿Podrá un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en el hoyo?” En el cristianismo me parece que la pretensión de guiar a un ciego solo puede ser una: ayudarle a recorrer el camino que va al Padre. Jesús, en el Cenáculo, anunció a sus discípulos que tenía que ir a prepararles un lugar en la Casa de su Padre. Tomás le pregunta sobre el camino. Jesús le dice: “ Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida. Nadie va al Padre sino por mí”. Para ayudar a alguien a recorrer el camino que va al Padre, para no ser un ciego que guía a otro ciego, hay que conocer cada vez con más profundidad el Camino que es Jesucristo. Hay que escuchar sus palabras, meditarlas continuamente en la oración con la ayuda del Espíritu Santo y v...
Meditaciones para amigos